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Archivo para 3 Febrero, 2008

La tos. Un mecanismo de defensa y un síntoma

3 Febrero, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

La tos. Un mecanismo de defensa y un síntoma

foto La tos es una molestia común. Todo el mundo ha tenido tos alguna vez; algunas personas tosen mucho, prácticamente todo el tiempo. Aunque hay muchas causas para la tos y con frecuencia es simplemente una molestia leve, en algunos casos puede ser un signo de alarma de un problema más grave

La tos es una molestia común. Todo el mundo ha tenido tos alguna vez; algunas personas tosen mucho, prácticamente todo el tiempo. Aunque hay muchas causas para la tos y con frecuencia es simplemente una molestia leve, en algunos casos puede ser un signo de alarma de un problema más grave.

Cuatro formas de contemplar la tos

 · la tos ayuda a limpiar nuestras vías aéreas de moco y materiales extraños. En este sentido, la tos es beneficiosa y necesita ser tan eficaz como sea posible

·  la tos puede ser un síntoma de una enfermedad o un problema, como la presencia de un objeto atascado en las vías aéreas

·  la tos disemina resfriados y otras infecciones de una persona a otra

·  ocasionalmente, en algunas personas con enfermedad cardiaca, la tos puede ser un mecanismo salvavidas ya que ayuda a restaurar una frecuencia cardiaca normal en un corazón que está experimentando un ritmo anormal

¿Por qué tosemos?

La tos empieza, probablemente, por la irritación de los nervios del aparato respiratorio. La irritación puede estar producida por ejemplo, por un tapón de moco en las vías aéreas, por la exposición de un aerosol químico como laca para el cabello, por el síndrome de goteo postnasal, o muchas otras causas más.

Tos eficaz y tos ineficaz

 Se habla de tos eficaz cuando es útil y proporciona algún tipo de beneficio. Para ello:

· Las vías nerviosas del aparato respiratorio deben ser normales, de manera que la tos se estimula cuando es necesario

· Los músculos espiratorios como el diafragma y la pared abdominal son normales, de manera que pueden proporcionar un fuerte “golpe” de aire desde los pulmones

· La consistencia del moco es normal, de manera que puede ser desalojado y expelido desde las vías aéreas gracias a la tos

Se habla de tos ineficaz cuando:

· La debilidad o la parálisis de los músculos espiratorios hace difícil o imposible el “golpe” de aire desde los pulmones para toser

· El moco es anormalmente espeso y viscoso y hace difícil eliminarlo de las vías aéreas mediante la tos

· Los conductos bronquiales están anormalmente estrechados y obstruidos

La tos ineficaz o no eficaz puede requerir tratamiento médico para mantener las vías aéreas libres de moco y otras secreciones:

· La fisioterapia respiratoria puede ayudar a las personas cuyos músculos espiratorios se han debilitado o están paralizados por enfermedad o lesión de la médula espinal.

· Algunos medicamentos denominados mucolíticos, pueden ayudar a algunos pacientes a toser y expulsar el moco anormalmente espeso.

·  El mantenimiento de unas vías aéreas libres de moco también es importante para prevenir la invasión de bacterias que pueden producir infecciones más graves

En ocasiones la tos no es útil, solamente molesta. La tos que persiste y no tiene un propósito aparentemente útil puede representar un problema que va desde la molestia hasta el cansancio, dependiendo de la duración, frecuencia e intensidad de la tos.

Si el médico determina que la tos no tiene ningún objeto útil, puede ser necesaria medicación para detener la tos, con medicamentos denominados antitusígenos. Un ejemplo de tos que no es útil es la tos que experimentan ciertas personas como efecto secundario de determinados medicamentos que están tomando.

La tos puede clasificarse en cuanto a su duración en:

· Tos aguda, que dura 3 semanas o menos. Su causa más frecuente en el resfriado común, aunque ocasionalmente, una tos aguda puede deberse a una enfermedad más grave como una neumonía o una insuficiencia cardiaca congestiva.

· Tos crónica, que dura 3 semanas o más. En ocasiones está causada por más de una enfermedad: más frecuentemente en no fumadores por el síndrome de goteo postnasal, al asma o la enfermedad por reflujo gastroesofágico; y muy frecuentemente en fumadores, cuya “tos de fumador” puede enmascarar una segunda causa de tos que puede ser más grave.

La tos es un síntoma

Tanto la tos aguda como la crónica son síntomas de enfermedades que pueden requerir atención médica. Cientos de enfermedades pueden causar tos, pero alrededor de una docena representan la mayoría de los casos:

· Síndrome del goteo posnasal

· Asma

· Enfermedad por reflujo gastroesofágico

· Bronquitis crónica

· Bronquiectasias

· Tos postoinfecciosa

· Carcinoma broncogénico

· Tos nerviosa

· Tos por fármacos

· Tos psicogénica

· Enfermedad pulmonar intersticial

La causa de la tos puede no ser aparente de forma inmediata. En la tos crónica puede haber más de una causa produciendo tos de forma simultánea. Para un diagnóstico correcto y un tratamiento eficaz de la tos suele ser necesaria una exploración médica completa y algunas pruebas de laboratorio. En la inmensa mayoría de los casos, la causa específica de la tos puede ser diagnosticada acertadamente y tratada eficazmente con el tratamiento específico para la causa, de manera que los medicamentos inespecíficos, que no tratan ninguna de las causas, tienen una utilidad limitada.

Otras causas de tos en niños

 El asma, la sinusitis y la enfermedad por RGE son las causas más frecuentes de tos crónica en niños. Otras causas pueden ser difíciles de diagnosticar, especialmente en niños pequeños, ya que no pueden describir sus síntomas y son difíciles de explorar.

Algunas de estas otras causas de tos crónica son las siguientes:

· enfermedades o anomalías congénitas en el corazón y los pulmones, es decir, enfermedades o problemas anatómicos presentes desde el nacimiento

· un cuerpo extraño (un juguete pequeño, un alimento duro como un cacahuete, por ejemplo) alojado en las vías aéreas, que no dificulta la respiración ni un cuadro urgente de asfixia

· la aspiración crónica de leche al interior de las vías aéreas durante la lactancia artificial; en algunos niños esto representa un problema crónico que necesita atención especial

· la exposición al humo del tabaco de padres u otros miembros de la familia que fuman

Tratamiento de la tos

Existen medicamentos que ayudan a suprimir la tos, son los antitusígenos; otros que ayudan a hacer la tos más eficaz. Algunos de estos medicamentos se pueden comprar sin receta, mientras que otros deben ser recetados por el médico.

Ningún medicamento contra la tos debe tomarse durante periodos prolongados de tiempo, no más de 3 semanas, sin la consulta con el médico. Usted puede estar tomando un medicamento inapropiado sin saberlo o puede estar empleando un medicamento contra la tos que enmascarará un problema mucho más grave como el asma o el cáncer.

Para los fumadores, la forma más eficaz de suprimir la tos es dejar de fumar.

No disemine las infecciones

Recuerde que toser, ayuda a diseminar las enfermedades infecciosas por la dispersión de los gérmenes a través del aire y la piel. Tenga en cuenta que debería siempre:

· cubrirse la boca y la nariz cuando tosa, y

· lavarse las manos inmediatamente después de toser sobre las manos o sonarse la nariz, para eliminar los gérmenes que se han depositado sobre su piel. Lávese también las manos después de haber tosido si va a manipular o preparar alimentos.

Fuente: Medicina XXI

Los antiepilépticos aumentan riesgo de suicidio

3 Febrero, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

Fuente: Medciclopedia.
Los pacientes que toman antiepilépticos tiene doble riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas, alertó la FDA.

La agencia revisó 199 estudios clínicos controlados con placebo de 11 drogas antiepilépticas y encontró que los pacientes que toman estos medicamentos tienen un 0.43% se suicidio, comparado al 0.22% de los que tomaron placebo.

El análisis de la agencia incluye las siguientes drogas:

  • Carbamacepina (Carbatrol, Equetro, Tegretol)
  • Felbamato (Felbatol)
  • Gabapentina (Neurontin)
  • Lamotrigina (Lamictal)
  • Oxcarbacepina (Trileptal)
  • Pregabalina (Lyrica)
  • Tiagabina (Gabitril)
  • Topiramato (Topamax)
  • Valproato (Depakotem, Depakene, Depacon)
  • Zonisamida (Zonegran)

La agencia considera que todos los medicamentos antiepilépticos deben tener una advertencia respecto al suicidio. La agencia advierte que los médicos deben notificar a los pacientes, sus familiares y cuidadores, para que sean observados de cerca monitoreando cambios notables en el comportamiento.

Alerta de la FDA.

El 'caso Lamela' pone en evidencia el retraso de España en paliativos

3 Febrero, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

Lo ocurrido en el hospital madrileño Severo Ochoa ha tenido efectos indeseables para algunos pacientes. El padre de E. M., enfermo de cáncer de huesos, ingresó en el centro durante el apogeo de la polémica. Los médicos se resistían a incrementarle las dosis de morfina para paliarle el dolor. “Y lo peor que te puede pasar es ver a tu padre sufrir, así que mi hermano y yo le ofrecimos un poder notarial”, recuerda E. M.

La inversión se destinará a universalizar la atención a domicilio
El desarrollo de Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana es lento

No hizo falta la firma, pero ilustra el impacto que ha tenido el caso de Leganés en el tratamiento de los enfermos en fase terminal en algunas comunidades. Un impacto desigual, igual que desigual es la cobertura de la medicina paliativa en España, un derecho mucho menos consolidado que en Reino Unido, Francia, Irlanda, Suecia o Austria.

Al retraso con que arrancaron estos servicios en España, que comenzaron a desplegarse a finales de los ochenta -una década después que en otros países europeos- se suman las diferencias interiores según autonomías. Y ha sido necesaria la polémica de Leganés para que, tras ocho años de iniciativas fracasadas, el Gobierno ponga dinero para desarrollar y uniformizar la implantación de los cuidados paliativos en toda España: 25 millones de euros para los próximos tres años (2008-10).

La inversión se destinará a “universalizar” los cuidados paliativos en domicilios, apoyar a los cuidadores de los enfermos y elaborar guías clínicas para los profesionales. El apoyo financiero llega un año después de la aprobación de la Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos por la anterior ministra de Sanidad, Elena Salgado, que entonces salió adelante sin dotación económica.

En el departamento que dirige ahora Bernat Soria no ocultan que en la decisión de financiar por vez primera estas unidades ha pesado la persecución desatada contra profesionales por las sedaciones en el hospital de Leganés, que sacó a la luz el desigual tratamiento de los enfermos terminales en todo el territorio y el retraso de la medicina paliativa en comparación con algunos países europeos.

Sólo 60.000 enfermos tienen acceso a la medicina paliativa en la actualidad, según Xabier Gómez-Batiste, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos. Son alrededor de un tercio de los que lo necesitan: entre 150.000 y 200.000.

Es la primera vez que el Gobierno ofrece una cantidad “finalista” -sólo podrá destinarse a estas unidades- para acabar con la heterogeneidad de situaciones que coexisten en la actualidad, a pesar de que la primera tentativa para unificar los cuidados paliativos se remonta al año 2000, con el Gobierno del PP. Las bases acordadas entonces en el Consejo Interterritorial de Salud fracasaron en su principal objetivo: zanjar las diferencias.

Algunas comunidades, como Cataluña, ofrecen servicios equiparables a países con un sistema maduro y avanzado, como Reino Unido, el lugar donde nació a finales de los años sesenta la filosofía que ampara los cuidados paliativos (el movimiento hospice para tratar a enfermos en fase terminal). En otras, como Castilla-La Mancha o Comunidad Valenciana, el desarrollo es “lento”, según se recoge en la Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos.

El oncólogo Antonio Pascual, que ha coordinado esta estrategia, admite que hay “una coincidencia temporal entre el aumento de recursos” para los cuidados paliativos y la polémica del Severo Ochoa, aunque resulte “difícil” precisar la influencia entre ambos hechos.

El caso de Leganés ha ayudado a que en muchos hospitales se clarifiquen los procedimientos para actuar ante los enfermos en fase terminal. En otros, sobre todo en Madrid, ha sembrado “más miedo y precaución” a la hora de sedar, según Luis Fernández Pineda, cardiólogo del Ramón y Cajal, que trabaja habitualmente con enfermos terminales en sus guardias en la UVI del citado hospital. “El problema es que están menos sedados y más despiertos. Eso no es bueno. Si no están suficientemente dormidos se pelean con la máquina (a la que están conectados) y eso les puede provocar heridas en su aparato respiratorio”, explica.

Un déficit de 820 equipos sanitarios

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos calcula que el déficit de equipos en España es de 820. Serían los necesarios para llegar a una situación “óptima”. En la actualidad hay unos 370 equipos (en hospitales y atención a domicilio), pero se requerirían 1.190 para dar una cobertura en similares condiciones a todo el territorio.Se consideran estándares óptimos disponer de 7 a 10 equipos de atención en casas por cada millón de habitantes y de 8 a 10 en hospitales. Las primeras experiencias en medicina paliativa se dieron en Santander, Barcelona y Lleida en la segunda mitad de los ochenta.Pero la implantación ha sido fruto de iniciativas individuales más que de planes administrativos en un primer momento. Eso se ha traducido en un mapa heterogéneo, donde unos pacientes fallecen sin encarnizamiento terapéutico y otros tienen peor suerte. “Es evidente que se mantienen las desigualdades”, señala Antonio Pascual, director de la unidad de cuidados paliativos del hospital catalán de San Pablo.Pascual no cree que estas diferencias estén relacionadas con el color del partido que gestiona la sanidad autonómica. “No debería influir la ideología porque a la hora de morirnos no hay diferencias, posiblemente las diferencias dependan de la sensibilidad de los equipos”, indica. Cataluña fue la primera comunidad en ensayar un programa piloto de la Organización Mundial de la Salud para implantar los cuidados paliativos.

Con información de Álvaro Corcuera, Ana Pantaleoni, Ignacio Zafra, Sonia Vizoso, M. J. Albert y Eduardo Azumendi.

Fuente: El Pais – España - 

El ‘caso Lamela’ pone en evidencia el retraso de España en paliativos

3 Febrero, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

Lo ocurrido en el hospital madrileño Severo Ochoa ha tenido efectos indeseables para algunos pacientes. El padre de E. M., enfermo de cáncer de huesos, ingresó en el centro durante el apogeo de la polémica. Los médicos se resistían a incrementarle las dosis de morfina para paliarle el dolor. “Y lo peor que te puede pasar es ver a tu padre sufrir, así que mi hermano y yo le ofrecimos un poder notarial”, recuerda E. M.

La inversión se destinará a universalizar la atención a domicilio
El desarrollo de Castilla-La Mancha y la Comunidad Valenciana es lento

No hizo falta la firma, pero ilustra el impacto que ha tenido el caso de Leganés en el tratamiento de los enfermos en fase terminal en algunas comunidades. Un impacto desigual, igual que desigual es la cobertura de la medicina paliativa en España, un derecho mucho menos consolidado que en Reino Unido, Francia, Irlanda, Suecia o Austria.

Al retraso con que arrancaron estos servicios en España, que comenzaron a desplegarse a finales de los ochenta -una década después que en otros países europeos- se suman las diferencias interiores según autonomías. Y ha sido necesaria la polémica de Leganés para que, tras ocho años de iniciativas fracasadas, el Gobierno ponga dinero para desarrollar y uniformizar la implantación de los cuidados paliativos en toda España: 25 millones de euros para los próximos tres años (2008-10).

La inversión se destinará a “universalizar” los cuidados paliativos en domicilios, apoyar a los cuidadores de los enfermos y elaborar guías clínicas para los profesionales. El apoyo financiero llega un año después de la aprobación de la Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos por la anterior ministra de Sanidad, Elena Salgado, que entonces salió adelante sin dotación económica.

En el departamento que dirige ahora Bernat Soria no ocultan que en la decisión de financiar por vez primera estas unidades ha pesado la persecución desatada contra profesionales por las sedaciones en el hospital de Leganés, que sacó a la luz el desigual tratamiento de los enfermos terminales en todo el territorio y el retraso de la medicina paliativa en comparación con algunos países europeos.

Sólo 60.000 enfermos tienen acceso a la medicina paliativa en la actualidad, según Xabier Gómez-Batiste, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos. Son alrededor de un tercio de los que lo necesitan: entre 150.000 y 200.000.

Es la primera vez que el Gobierno ofrece una cantidad “finalista” -sólo podrá destinarse a estas unidades- para acabar con la heterogeneidad de situaciones que coexisten en la actualidad, a pesar de que la primera tentativa para unificar los cuidados paliativos se remonta al año 2000, con el Gobierno del PP. Las bases acordadas entonces en el Consejo Interterritorial de Salud fracasaron en su principal objetivo: zanjar las diferencias.

Algunas comunidades, como Cataluña, ofrecen servicios equiparables a países con un sistema maduro y avanzado, como Reino Unido, el lugar donde nació a finales de los años sesenta la filosofía que ampara los cuidados paliativos (el movimiento hospice para tratar a enfermos en fase terminal). En otras, como Castilla-La Mancha o Comunidad Valenciana, el desarrollo es “lento”, según se recoge en la Estrategia Nacional de Cuidados Paliativos.

El oncólogo Antonio Pascual, que ha coordinado esta estrategia, admite que hay “una coincidencia temporal entre el aumento de recursos” para los cuidados paliativos y la polémica del Severo Ochoa, aunque resulte “difícil” precisar la influencia entre ambos hechos.

El caso de Leganés ha ayudado a que en muchos hospitales se clarifiquen los procedimientos para actuar ante los enfermos en fase terminal. En otros, sobre todo en Madrid, ha sembrado “más miedo y precaución” a la hora de sedar, según Luis Fernández Pineda, cardiólogo del Ramón y Cajal, que trabaja habitualmente con enfermos terminales en sus guardias en la UVI del citado hospital. “El problema es que están menos sedados y más despiertos. Eso no es bueno. Si no están suficientemente dormidos se pelean con la máquina (a la que están conectados) y eso les puede provocar heridas en su aparato respiratorio”, explica.

Un déficit de 820 equipos sanitarios

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos calcula que el déficit de equipos en España es de 820. Serían los necesarios para llegar a una situación “óptima”. En la actualidad hay unos 370 equipos (en hospitales y atención a domicilio), pero se requerirían 1.190 para dar una cobertura en similares condiciones a todo el territorio.Se consideran estándares óptimos disponer de 7 a 10 equipos de atención en casas por cada millón de habitantes y de 8 a 10 en hospitales. Las primeras experiencias en medicina paliativa se dieron en Santander, Barcelona y Lleida en la segunda mitad de los ochenta.Pero la implantación ha sido fruto de iniciativas individuales más que de planes administrativos en un primer momento. Eso se ha traducido en un mapa heterogéneo, donde unos pacientes fallecen sin encarnizamiento terapéutico y otros tienen peor suerte. “Es evidente que se mantienen las desigualdades”, señala Antonio Pascual, director de la unidad de cuidados paliativos del hospital catalán de San Pablo.Pascual no cree que estas diferencias estén relacionadas con el color del partido que gestiona la sanidad autonómica. “No debería influir la ideología porque a la hora de morirnos no hay diferencias, posiblemente las diferencias dependan de la sensibilidad de los equipos”, indica. Cataluña fue la primera comunidad en ensayar un programa piloto de la Organización Mundial de la Salud para implantar los cuidados paliativos.

Con información de Álvaro Corcuera, Ana Pantaleoni, Ignacio Zafra, Sonia Vizoso, M. J. Albert y Eduardo Azumendi.

Fuente: El Pais – España -