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Archivo para 26 Febrero, 2008

Nos medicamos más, nos medicamos mal

26 Febrero, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

Fuente: El Pais.

Estamos rodeados de medicamentos. La mitad de los botiquines de los hogares españoles contienen entre 10 y 20 fármacos y el gasto farmacéutico de este enero ha crecido un 6,19% respecto al de 2007, según datos del Ministerio de Sanidad y Consumo. El análisis de los ríos, donde va a parar el agua de los hogares, ofrece otra excelente radiografía: en ella se encuentran elevadas concentraciones de residuos de antibióticos, antiinflamatorios, antidepresivos y otros psicofármacos. El consumo de estos últimos se ha triplicado en España en la última década, según Sanidad.

La mitad de los botiquines caseros tiene entre 10 y 20 fármacos
Un 9% de los pacientes necesitaría medicación pero no va al médico
Las mujeres consumen el 75% de los somníferos y los tranquilizantes

Está claro que el entorno se ha medicalizado. ¿Se utilizan los medicamentos de forma racional y eficaz? Teniendo en cuenta que un 36% de los casos que se atienden en los servicios de urgencias de los hospitales españoles se deben a un mal uso de los medicamentos, la respuesta es que en muchas ocasiones no. Son los resultados preliminares de un ambicioso estudio en el que participan nueve hospitales de toda España (el Virgen de las Nieves de Granada, el Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla, el Reina Sofía de Córdoba, el Carlos Haya de Málaga, el hospital General de Asturias de Oviedo, el de Cruces de Bilbao, el Gregorio Marañón de Madrid, el hospital Clínic y el de Sant Pau de Barcelona).

“Un medicamento tiene que ser necesario, efectivo y seguro”, afirma Isabel Baena, coordinadora del proyecto e investigadora del grupo de investigación en atención farmacéutica de la Universidad de Granada. Muchos de los problemas relacionados con los medicamentos se deben tanto al exceso como a la falta de medicación. “Hay muchos pacientes que necesitarían medicación pero que no van al médico, cerca de un 9%. Luego tenemos un 1% que toma un medicamento que sobra, a veces por automedicación, otras por una mala prescripción médica”, explica Baena.

La ineficacia de los medicamentos está detrás de las razones por las que algunos pacientes acuden a urgencias. “Es muy frecuente que el paciente no tome la pauta entera, y también que no siga las dosis adecuadas, porque no hace caso al médico o porque el mismo facultativo no ha prescrito la dosis adecuada”, explica Baena. La inefectividad también se puede deber a la interacción con otros medicamentos, que anulan el efecto deseado. De hecho, los pacientes más afectados por esta situación son los enfermos crónicos que toman más de cinco medicamentos.

También existe una pequeña fracción de inefectividad que entra dentro de la normalidad, puntualiza María José Faus, directora del Máster en Atención Farmacéutica de la Universidad de Granada: “A algunas personas les ocurre que, por sus características propias, el medicamento no les hace efecto. No hay ni un solo medicamento que funcione al cien por cien, la máxima efectividad se sitúa en el 85%, o sea que ese margen de inefectividad existe aunque el tratamiento se siga bien”.

Los ancianos son quienes más acuden a urgencias por tener problemas con los medicamentos. Toman muchos, un arsenal para algunos difícil de gestionar. Además, los desórdenes corporales que acompañan a la vejez contribuyen a generar desajustes en las dosis. “Pueden tener alterada la función renal o hepática y no eliminan los medicamentos de la misma forma”, explica Ester Durán, farmacéutica del Servicio de Farmacia del hospital Gregorio Marañón de Madrid, que también participa en el proyecto.

Según el estudio, el 75% de estos malos usos que acaban con un viaje a urgencias se podrían evitar. ¿Sobre quién recaen las responsabilidades? “El paciente pasa por diferentes puntos del sistema sanitario que permitirían identificar estos problemas y desde los que se podría actuar”, afirma Baena. Las responsabilidades se reparten a partes iguales entre los tres eslabones de la cadena sanitaria: médicos, farmacéuticos y el propio paciente. “Un médico te receta una cosa, y puede que otro te recete otra. Si no hay alguien que ordene esta medicación, difícilmente se puede resolver el problema”, apunta Faus. “Para evitar estos problemas serían necesarios profesionales dedicados a realizar un seguimiento farmacoterapéutico de los pacientes, se trata de buscar complicidades y aliados”.

Ordenar la medicación de los pacientes enfermos puede contribuir a mejorar la situación. Pero también será necesario revisar los botiquines de los hogares españoles. Según un estudio del grupo Urano, más de la mitad de los botiquines españoles guardan más de 10 medicamentos. “La composición del botiquín suele reflejar, en cierto modo, la estructura del mercado farmacéutico”, explica José González, farmacéutico y uno de los responsables del estudio. Los analgésicos y antipiréticos son el grupo terapéutico más frecuente, presentes en el 89% de los hogares, seguidos por los antiinflamatorios no esteroides, en el 53%, y los antibióticos, en el 46%. En el caso de estos últimos, uno de cada tres se ha comprado sin receta. Según la Red Española de Atención Primaria (REAP), un 10,8% de los medicamentos que necesitan receta se acaba vendiendo sin ella. También muchos quedan aparcados en el botiquín como resto de un tratamiento no finalizado, para acabar siendo utilizados por otros miembros de la familia sin acudir al médico.

José Martínez Olmos, secretario general del Ministerio de Sanidad y Consumo, reconoce que “estamos en una sociedad donde el medicamento tiene una valoración social muy alta, como algo capaz de curarlo todo, de solucionar los problemas de salud, y a veces al médico le cuesta explicar a la persona que su problema no se soluciona con fármacos, sino con cambios en estilos de vida”. Afirma que “los únicos medicamentos que no están de más en un botiquín son los que se anuncian por televisión y que por tanto no requieren receta; el resto sobra”.

España no desentona en el contexto internacional. La Organización Mundial de la Salud, que considera una prioridad establecer políticas para el uso racional de los medicamentos, estima que cerca de la mitad de las medicinas se recetan, se dispensan o se utilizan de una forma inadecuada. Los antibióticos, cuyos excesos generan resistencias y existe el peligro de que se vuelvan inefectivos, son el grupo de medicamentos que más ha preocupado y el que más campañas ha originado, lo que ha permitido reducir su consumo en un 10% en el año 2007.

Sin embargo, habrá que dedicar esfuerzos a otras especialidades, como los antiinflamatorios o los antidepresivos. El consumo de psicofármacos, es decir, antidepresivos, antipsicóticos, antiepilépticos y ansiolíticos e hipnóticos, se ha triplicado en España en la última década. Josep Basora, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina de Familia (SEMFYC), explica que un 28% de los pacientes que se visitan en los centros de atención primaria presentan signos y síntomas antidepresivos, aunque tan sólo la mitad se diagnostica como depresión mayor. Para este especialista, el problema es que “se han medicalizado enfermedades que no eran más que cosas de la vida cotidiana”. Las mujeres son el 75% de los consumidores totales de somníferos o tranquilizantes, según datos del segundo informe sobre salud y género. “Ante situaciones inespecíficas expresadas por las mujeres, donde no existe una patología clara, médicos y médicas tienden a prescribir psicofármacos”, según responsables del Ministerio de Sanidad y Consumo.

En el caso de los antiinflamatorios, el medicamento más frecuente en los hogares españoles, no hacer un buen uso puede afectar a “las personas que sufren continuamente migrañas, y que al no tomar bien el medicamento pueden acabar sufriendo un efecto rebote”, explica Basora. Para Javier Rivera, vicepresidente de la Sociedad Española de Reumatología, la mayoría de antiinflamatorios y analgésicos se aplican realmente cuando hay dolor. “Sólo hemos detectado algunos abusos con el Tramadol, un analgésico que creemos que se está utilizando más de lo necesario ante problemas pequeños, como dolores de cabeza, y que puede causar problemas digestivos, dolores de cabeza y un estado de aturdimiento”.

Evolución de la atencion farmaceutica, ¿dónde estamos?

26 Febrero, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados
El autor hace un recorrido de la evolución de la atención farmacéutica en España desde los años 90 hasta el documento de consenso recientemente aprobado por el Foro de Atención Farmacéutica.
Joaquín Herrera Carranza. Profesor de Farmacia en la Universidad de Sevilla 25/02/2008

La evolución de la AF, al menos en España, está marcada principalmente por su base teórica más que ser una consecuencia directa de su implantación generalizada, que todavía estamos lejos de alcanzar. Cierto es que desde los inicios (años 90) del intento, oportuno y necesario, de adaptación del modelo pharmaceutical care, cargado de un indiscutible simbolismo de lo que podría ser una atractiva forma de entender y enfocar una nueva Era de la Farmacia, en una década y media han ido apareciendo en el panorama farmacéutico español una auténtica catarata de ideas, propuestas, iniciativas y conceptos innovadores.

Alguien alguna vez tendrá que hacer un estudio y análisis riguroso de las razones que impidieron la entrada de las ideas renovadoras de la farmacia clínica en la oficina de farmacia. No ha ocurrido lo mismo con la AF que ha tenido desde sus albores los brazos abiertos de la farmacia comunitaria. La aceptación de la AF en España, aunque todavía en la praxis minoritaria, ha sido un proceso, a mi modo de ver, ejemplar y ejemplarizante. Sin embargo, en estos momentos se nota una cierta parálisis que, supongo, será transitoria, cuando se aclaren ciertas cuestiones (dictamen europeo, industria farmacéutica) que pesan sobre la Farmacia.

Nuevas iniciativas

La aprehensión (captación y aceptación subjetiva de un contenido de conciencia, DRAE) del pharmaceutical care, con todo su significado y simbolismo, ha introducido en la farmacia española, en el discurrir de unos pocos años, una pléyade de ideas, propuestas, iniciativas y conceptos complejos (no se tiene en cuenta el orden cronológico de aparición en el escenario metodológico): cadena terapéutica del medicamento, problemas relacionados con los medicamentos (múltiples intentos de definición y clasificación), seguimiento farmacoterapéutico personalizado, episodio de seguimiento, oferta del servicio, entrevista personal inicial y de continuación con el paciente, monitorización del paciente, estado de situación, fases de estudio, evaluación de resultados, indicación farmacéutica, AF domiciliaria, protocolos, registros de datos y actuaciones, incumplimiento, cumplimiento y adherencia al tratamiento, farmacia asistencial, resultados negativos asociados a la medicación, dispensación activa, incidentes relacionados con la medicación, acontecimientos adversos, etc.

En 2001, el Documento de Consenso vino a poner orden y ofrecer una visión lógica en los aspectos conceptuales básicos (problemas relacionados con la medicación, seguimiento farmacoterapéutico e indicación farmacéutica), aunque en la actualidad sobrepasado por la aparición de conceptos novedosos y emergentes (incidentes relacionados con la medicación, errores de medicación, resultados negativos asociados a la medicación, etc.). En este tiempo, la metodología aplicada a la praxis profesional se ha perfeccionado y permite disponer de una ancha plataforma de posibilidades, al menos como punto de partida, para la iniciación e, incluso, el diseño de trabajos de investigación, imprescindibles en la creación de un corpus doctrinal sólido, que pueda ser debatido en los foros sanitarios de discusión.

Previamente a todo ello, se contaba ya desde 1997 (¡todo un lujo y privilegio!; la enfermería ahora demanda amparo legal para las prescripciones que realiza), tras la entrada en vigor de la Ley de regulación de servicios de las oficinas de farmacia, con el preceptivo amparo legal y marco jurídico: el farmacéutico deberá prestar el servicio básico a la población de “la información y el seguimiento de los tratamientos farmacológicos a los pacientes” (artículo 1.5). Desde el punto de vista ético y deontológico, la norma tiene carácter de imperativo categórico, de obligado cumplimiento.

‘Dispensación informada’

La reciente Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento y Productos Sanitarios dicta que en las oficinas de farmacia los farmacéuticos “velarán por el cumplimiento de las pautas establecidas por el médico responsable del paciente en la prescripción, y cooperarán con él en el seguimiento del tratamiento a través de los procedimientos de AF”; concreta más y amplía sustancialmente el horizonte legal de actuación e intervención del farmacéutico asistencial. Por cierto, que esta nueva Ley del Medicamento, además, ha redimido del mal uso y abuso la nefasta expresión dispensación activa por la más coherente con el ser y la naturaleza de la Farmacia de dispensación informada (la dispensación es el acto profesional que mejor identifica a la Farmacia y, por tanto, como cualquier otro acto profesional de cualquier otra profesión, es intrínsecamente activo, para no incurrir en posible negligencia profesional).

Recientemente se ha aprobado la última ley de nuestras comunidades autónomas: Ley 22/2007, de 18 de diciembre, de Farmacia de Andalucía (Título II, 47 artículos). ¡Ya somos y estamos todos! Empero, ¿dónde estamos? Observo una cierta parálisis en estos momentos.

El entusiasmo de hace unos años no se percibe. El grado de implantación sigue siendo minoritario. El principal usuario de la farmacia comunitaria es el paciente mayor y bueno sería acogerlo bajo el amparo generalizado de todo lo que ofrece la AF y exigen las leyes: dispensación informada personal y a los cuidadores, vigilancia del cumplimiento, prevención, detección y resolución de los problemas de medicación, extensible a los mayores institucionalizados.

Coincidiendo con la redacción de este artículo, el Foro de AF ha dado a conocer un documento de consenso; por tanto sin tiempo material para hacer una primera valoración. Sin embargo, es de esperar, y así lo espero, que este nuevo impulso contribuya, con el concurso de profesionales, expertos, investigadores y docentes, a la implantación, en un tiempo razonable, del mínimo necesario para que el modelo afianzado de farmacia mediterránea español siga siendo, desde el presente y de cara al futuro, ejemplar y ejemplarizante en AF a los pacientes más necesitados del servicio: mayores, crónicos, dependientes, etc.

No me llamen!!!!!!!!!!!!!!!!

26 Febrero, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

El uso frecuente del celular generaría baja calidad del semen

 

Lo reveló un reciente estudio, según el cual pasar horas hablando por teléfono celular todos los días afectaría la calidad de los espermatozoides

En una investigación sobre 361 hombres que concurrieron a una clínica de infertilidad, investigadores de la Clínica Cleveland hallaron una relación entre cómo usaban el teléfono móvil y la calidad de sus espermatozoides.

Cuanto más horas hablaba un hombre a diario por su celular, menor era el conteo de espermatozoides y mayor el porcentaje de espermatozoides anormales.

Los resultados, publicados en Fertility and Sterility, generan muchas más dudas sobre los efectos que los teléfonos celulares y otros dispositivos inalámbricos tendrían sobre la salud.

Algunos estudios, por ejemplo, relacionaron el uso del teléfono móvil durante un largo plazo con un mayor riesgo de aparición de tumores cerebrales, aunque muchos otros estudios no pudieron comprobar esa asociación.

La preocupación es que, en el tiempo, la energía electromagnética que emiten los teléfonos celulares lesione el tejido corporal; por ejemplo, al dañar el ADN.

No obstante, sostuvieron los autores, los nuevos datos no muestran que los celulares dañan a los espermatozoides.

“Nuestros resultados demuestran una sólida relación entre el uso del teléfono móvil y una disminución de la calidad de los espermatozoides. Pero no prueban una asociación causa-efecto”, dijo a Reuters Health el autor principal del estudio, el doctor Ashok Agarwal.

El equipo obtuvo muestras de semen de 361 hombres que consultaron a una clínica de infertilidad durante un año. A todos se les preguntó sobre cómo utilizaban el teléfono celular.

Los investigadores hallaron que, en general, la cantidad y la calidad de los espermatozoides tendían a disminuir a medida que aumentaba el tiempo diario de uso del móvil.

Los hombres que decían que usaban sus celulares más de cuatro horas por día tenían la cantidad promedio más baja de espermatozoides, como así también la menor cantidad de espermatozoides normales y viables.

“Los resultados nos sugieren que el uso muy frecuente del teléfono celular (…) está asociado con una menor calidad seminal”, indicó Agarwal. Pero se desconoce si los móviles afectan directamente la fertilidad masculina.

Según Agarwal, el equipo está realizando dos estudios para averiguarlo.

En uno, se exponen muestras de semen a radiación electromagnética de teléfonos celulares para observar si esto produce algún efecto.

El segundo trabajo es un seguimiento del nuevo estudio para analizar a un grupo más grande de hombres. Agarwal dijo que el estudio en curso tiene un diseño más riguroso y que analizará otros factores, como el estilo de vida y la exposición laboral, que podrían modificar la calidad de los espermatozoides.

Fuente: Reuters

Infobae – 25/02/08

 

www.inversorsalud.com.ar

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“Los efectos adversos de los fármacos son ya la primera causa de muerte en EE UU”

26 Febrero, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

Fuente: Gonzalo Moyano en ALAMES

ENTREVISTA / MIGUEL JARA, AUTOR DE ‘TRAFICANTES DE SALUD’

http://www.diagonalperiodico.net/article3044.html

Belén Macías Marín . Redacción

Contra el gigante blanco. El autor de Traficantes de salud, que salió a la venta la semana pasada, planta cara a las compañías farmacéuticas, la industria con mayor tasa de ganancias del mundo (por encima incluso de las de los bancos), al analizar la peligrosidad y/o inutilidad de muchos de los medicamentos que se han vendido y se venden en el planeta.

Tras cuatro años de investigación, el periodista y escritor Miguel Jara ha desarrollado un exhaustivo relato sobre la corrupción de todo el sistema sanitario, con informaciones hasta ahora desconocidas.

DIAGONAL: Afirmas en tu libro que los efectos adversos de los medicamentos constituyen la cuarta causa de muerte en EE UU, comparable con la mortalidad que provocan los accidentes de tráfico. ¿No es un poco exagerado?

MIGUEL JARA: No sólo no es exagerado, sino que, por los últimos documentos que he podido consultar, las cifras son notablemente superiores: más de 835 personas mueren en EE UU todos los días por estos efectos. Sería el mismo número de muertes que si se estrellaran tres aviones cada día. Los datos que expongo en el libro son de un estudio científico del año 2001 publicado en la revista JAMA (Journal of American Medical Association), Pero con posterioridad, un estudio publicado en Annals of Internal Medicine muestra que los efectos adversos de los fármacos en EE UU son ya la primera causa de muerte.

D.: ¿Cuáles son los fármacos más peligrosos y los más ineficaces que están hoy día a la venta?

M.J.: Todos los medicamentos tienen un punto de peligro porque son sustancias tóxicas que el cuerpo no reconoce. Deberían tomarse sólo en momentos necesarios, de modo muy racional. El problema es que la industria farmacéutica ha conseguido que los fármacos pasen de ser un bien esencial a objetos de consumo. Además, en la actualidad en las farmacias existen medicamentos que pueden causar graves daños a la salud e incluso la muerte. Basta con meterse en la página web de la Agencia Española de los Medicamentos y Productos Sanitarios para ver cuántos son los medicamentos que se han retirado o sobre los que endurece su advertencia de peligrosidad. Todos eran fármacos que se consumían con normalidad hasta que se dan cuenta de que eran más peligrosos de lo que pensaban.

Por citar alguno en concreto, Celebrex, de Pfizer, es una ‘superaspirina’ que puedes comprar en cualquier farmacia con la misma composición que Vioxx, un medicamento que se retiró en septiembre de 2004 y que, según los estudios de sus propios fabricantes, la farmacéutica Merck, habría matado a unas 250.000 personas en todo el mundo. ¿Cómo es posible que si se retiró Vioxx, su primo-hermano y toda la familia de medicamentos similares siga en el mercado?

En cuanto a fármacos ineficaces, las marcas, en su afán de aumentar ventas, presionan a los médicos para que se receten compuestos para tratar cosas para las que no han sido aprobados. Un ejemplo: Neurontín, de Pfizer, en principio aprobado para tratar la epilepsia, se usa para más de una docena de dolencias, como psicofármaco, para la diabetes, e incluso para cierto tipo de herpes. Así sería milagroso que curara algo. Leer más…