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Archivo para 15 Marzo, 2008

Relación entre el tamaño mamario y el riesgo de diabetes tipo 2

15 Marzo, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

Ray JG, Mohllajee AP, van Dam RM, Michels KB. Breast size and risk of type 2 diabetes mellitus. CMAJ 2008; 178: 289-295.  R   TC   PDF

Introducción

La obesidad, especialmente la de predominio abdominal, es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar una diabetes tipo 2. Existe menor información sobre la influencia de la grasa extraabdominal sobre este riesgo. Las mamas de las mujeres son unos de los principales depósitos de grasa del organismo, por lo que el tamaño mamario podría tener una relación con el desarrollo de diabetes.

Objetivo

Estudiar la relación entre el tamaño de las mamas y el riesgo de desarrollar una diabetes tipo 2.

Perfil del estudio

Tipo de estudio: Estudio de cohortes

Área del estudio: Causa

Ámbito del estudio: Comunitario

Métodos

El Nurses´ Health Study II es un estudio que se inició en 1989 e incluyó a 116.609 enfermeras de 25-42 años de edad en aquel momento. Al inicio del estudio y cada 2 años se les pasa un cuestionario sobre su edad, estado de salud y medidas antropométricas. En las preguntas del cuestionario inicial se interrogaba sobre el tamaño de la copa de los sujetadores a los 20 años y el IMC a los 18. En este análisis se incluyeron las mujeres que habían respondido estas preguntas y que no eran diabéticas en el momento de su incorporación al estudio.

Como variable de resultado principal se utilizó el desarrollo de diabetes tipo 2 entre 1993 y 2003. Otras variables analizadas fueron el IMC a los 18 años y en cada uno de los cuestionarios, el perímetro de la cintura, una escala de riesgo de diabetes en función de los hábitos alimenticios, antecedentes familiares de diabetes, actividad física vigorosa, edad de la menarquia, paridad, número de meses de lactación, tabaquismo y obesidad en la infancia.

Resultados

Se incluyeron en el análisis 92.106 mujeres (fig. 1), con un total de 886.443 personas-año de observación. La edad media inicial fue de 38 años.

La talla de la copa del sujetador aumentó con el IMC a los 18 años (fig. 2) y con otros indicadores de obesidad a otras edades (IMC y circunferencia de la cintura posteriormente y escala de obesidad en la infancia). Las mujeres con mayores mamas también tenían una tendencia a haber tenido una menarquia más temprana y una mayor probabilidad de ser nulíparas y fumadoras.

Se registraron 1.844 casos incidentes de diabetes tipo 2. El riesgo de diabetes aumentó en relación al IMC a los 18 años (fig.3).

Se encontró una relación directa entre la talla del sujetador a los 18 años y el riesgo de desarrollar una diabetes (fig.4), que se mantuvo a pesar de reducirse en el análisis multivariante. El inicio de las diabetes fue aproximadamente 2 años más temprano en las mujeres con talla D o superior respecto a las mujeres con talla A.

La relación entre el tamaño mamario y el riesgo de desarrollar diabetes fue superior para las mujeres que tenian un mayor IMC (fig. 5).

Conclusiones

Los autores concluyen que la talla de los sujetadores a los 20 años es un predictor del riesgo de diabetes posterior, aunque debe investigarse si se trata de un factor de riesgo independiente o no.

Conflictos de interés

Ninguno declarado.

Comentario

La diabetes es un problema en aumento en todo el mundo, para el que determinados cambios en el estilo de vida se han mostrado eficaces como medidas preventivas, por lo que puede resultar útil detectar a las personas con un mayor riesgo de desarrollarla. Se conocen numerosos factores de riesgo para el desarrollo de la diabetes entre los que se encuentra la obesidad, especialmente abdominal. El 80% del tamaño mamario (fuera de la lactación) corresponde a grasa y existen importantes diferencias entre las mujeres, por lo que no es descabellado pensar que estas diferencias puedan tener consecuencias metabólicas. De hecho, en otros estudios se ha demostrado que el riesgo de sufrir un cáncer de mama está directamente relacionado con su tamaño.

En este estudio se ha detectado una relación entre el tamaño de las mamas y el riesgo posterior de desarrollar una diabetes. Una parte muy importante del riesgo bruto observado desaparecía al ajustar el análisis por la presencia de obesidad en la infancia y por otros factores, pero en todos los modelos analizados seguia siendo estadísticamente significativo. De todas formas, este trabajo tiene algunas limitaciones, como el hecho de que la mayor parte de las mujeres incluidas eran blancas. Por lo tanto, sería conveniente confirmar estos hallazgos con otros estudios y, en caso de que se confirmen, analizar si el tamaño mamario también se puede relacionar con otros riesgos metabólicos asociados a la grasa abdominal.

Bibliografía

  1. Sorisky A. A new predictor for type 2 diabetes?. CMAJ 2008; 178: 313-315.   TC   PDF

Autor

Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.

Consumo de Cannabis y enfermedad periodontal

15 Marzo, 2008 Ruben Roa Los comentarios están cerrados

Consumo de Cannabis y enfermedad periodontal

Thomson WM, Poulton R, Broadbent JM, Moffitt TE, Caspi A, Beck JD et al. Cannabis Smoking and Periodontal Disease Among Young Adults. JAMA 2008; 299: 525-531.  R   TC   PDF

Introducción

La enfermedad periodontal es una de las principales causas de pérdidas de piezas dentales. El tabaquismo es uno de los factores de riesgo conocidos de este trastorno. Se desconoce si fumar Cannabis también se asocia a un mayor riesgo de enfermedad periodontal.

Objetivo

Estudiar las contribuciones relativas de fumar tabaco y fumar Cannabis al riesgo de padecer una enfermedad periodontal.

Perfil del estudio

Tipo de estudio: Estudio de cohortes

Área del estudio: Causa

Ámbito del estudio: Comunitario

Métodos

El Dunedin Multidisciplinary Health and Development Study consiste en una cohorte formada por los niños nacidos durante el año 1972 en un hospital de Nueva Zelanda que fueron valorados inicialmente durante el primer mes de vida y a los que se siguió periódicamente. Para este estudio se utilizaron los datos de las visitas llevadas a cabo a los 18, 21, 26 y 32 años. En todas estas visitas se les interrogó sobre cuántas veces habían consumido Cannabis durante el último año. En función de la media de las 4 respuestas esta exposición se les clasificó como no usuarios, usuarios moderados (1-40 veces) y usuarios habituales (>40 veces). El consumo de tabaco se midió en paquetes-año. Otras variables analizadas fueron el nivel socioeconómico, las visitas frecuentes al dentista y la placa bacteriana a los 32 años.

A los 26 y a los 32 años se llevó a cabo una exploración periodontal que comportaba mediciones en dos cuadrantes con 3 localizaciones en cada una de las piezas dentarias. Para cada una de las localizaciones se calculó el índice de pérdida de inserción periodontal (PIP) como la suma de la recesión gingival y de la profundidad de la sonda.

Resultados

Se incluyeron en la cohorte 1.037 niños (el 91% de los niños nacidos en el hospital). Se dispuso de datos de la exploración periodontal y del consumo de Cannabis de 903 individuos. Un 20% de los participantes eran usuarios habituales de Cannabis (fig. 1). La utilización de servicios dentales era más frecuente en los participantes que no consumían Cannabis habitualmente.

El consumo habitual de esta droga fue más frecuente en varones y alcanzó el máximo entre los 21 y los 26 años, para disminuir posteriormente (fig. 2). La mitad de los participantes nunca habían fumado tabaco. No se detectaron diferencias importantes en el consumo de tabaco en función del consumo de Cannabis.

El 29% de los participantes tenían alguna pieza con un PIP ≥4 mm. La enfermedad periodontal fue más frecuente en los participantes de nivel socioeconómico bajo y en los que habían consultado con dentistas. Se detectó también una relación entre el consumo de tabaco y la prevalencia de enfermedad periodontal, de forma que por cada paquete-año, el riesgo aumentó un 6%. La presencia de placa bacteriana también incrementaba el riesgo.

Se dio una clara relación entre el consumo de Cannabis y la prevalencia de enfermedad periodontal (fig. 3) de forma que las personas que lo consumían habitualmente terían un riesgo relativo de 1,61 (IC95% 1,16 a 2,24) respecto a las personas que no lo consumían. La fuerza de la asociación aumentaba si se utiliizaba un criterio de enfermedad periodontal más estricto o si se limitaba el análisis a los pacientes no fumadores. No se detectó ninguna interacción entre el consumo de tabaco y el de Cannabis.

Se incluyeron en la cohorte 1.037 niños (el 91% de los niños nacidos en el hospital). Se dispuso de datos de la exploración periodontal y del consumo de Cannabis de 903 individuos. Un 20% de los participantes eran usuarios habituales de Cannabis (fig. 1). La utilización de servicios dentales era más frecuente en los participantes que no consumían Cannabis habitualmente.

El consumo habitual de esta droga fue más frecuente en varones y alcanzó el máximo entre los 21 y los 26 años, para disminuir posteriormente (fig. 2). La mitad de los participantes nunca habían fumado tabaco. No se detectaron diferencias importantes en el consumo de tabaco en función del consumo de Cannabis.

El 29% de los participantes tenían alguna pieza con un PIP ≥4 mm. La enfermedad periodontal fue más frecuente en los participantes de nivel socioeconómico bajo y en los que habían consultado con dentistas. Se detectó también una relación entre el consumo de tabaco y la prevalencia de enfermedad periodontal, de forma que por cada paquete-año, el riesgo aumentó un 6%. La presencia de placa bacteriana también incrementaba el riesgo.

Se dio una clara relación entre el consumo de Cannabis y la prevalencia de enfermedad periodontal (fig. 3) de forma que las personas que lo consumían habitualmente terían un riesgo relativo de 1,61 (IC95% 1,16 a 2,24) respecto a las personas que no lo consumían. La fuerza de la asociación aumentaba si se utiliizaba un criterio de enfermedad periodontal más estricto o si se limitaba el análisis a los pacientes no fumadores. No se detectó ninguna interacción entre el consumo de tabaco y el de Cannabis.

Conclusiones

Los autores concluyen que el consumo de Cannabis es un factor de riesgo de enfermedad periodontal independiente del tabaco.

Conflictos de interés

Ninguno declarado. Financiado por el National Institute of Dental and Craniofacial Research, el National Institute of Mental Health, el Medical Research Council of the United Kingdom y el Health Research Council of New Zealand.

Comentario

Dentro del concepto de enfermedad periodontal se clasifican las enfermedades que afectan a los elementos de soporte de los dientes. La forma más leve es la gingivitis, que se debe a la presencia de bacterias en la superficie del diente adyacente a la encía. La periodontitis consiste en la extensión en profundidad de la inflamación, lo que puede producir la pérdida de los elementos de soporte del diente y favorecer la pérdida de la pieza dentaria. Su prevalencia es mayor en los países en vías de desarrollo.

Se atribuye a la flora bacteriana de la placa dental, pero se han identificado algunos factores de riesgo que contribuyen a la enfermedad, como son factores genéticos (los estudios llevados a cabo en gemelos permiten estimar que el 50% de la varianza de enfermedad periodontal se debe a factores genéticos), el consumo de tabaco (se calcula que en EEUU la mitad de los casos de periodontitis se deben al tabaco), en menor medida el consumo de alcohol, la infección por VIH (los pacientes infectados desarrollan formas típicas de gingivitis y periodontitis necrosantes), la osteoporosis, la diabetes y el estrés emocional. Se ha asociado la presencia de enfermedad periodontal con consecuencias negativas para la salud, como un mayor riesgo de parto prematuro, de cardiopatía isquémica, AVC, diabetes o EPOC.

El humo del Cannabis tiene una composición similar al humo del tabaco (excepto la nicotina). Por lo tanto, no es de extrañar que pueda tener efectos similares, máxime en los países como el nuestro en el que se consumen mezclados y donde el consumo de esta droga está aumentando de forma importante. En Nueva Zelanda acostumbra a consumirse sin mezclarlo con tabaco, lo que facilita el análisis de sus efectos por separado.

En este estudio se ha detectado un incremento del riesgo de enfermedad periodontal en relación con la exposición al Cannabis. El parecido del humo del Cannabis con el humo del tabaco ya comentada, junto con el hecho de que se detecte una relación dosis-respuesta y que la fuerza de la asociación aumente cuando se utilizan criterios más estrictos van a favor de que la relación sea causal, aunque se precisa de más estudios para confirmarlo.

Bibliografía

  1. Pihlstrom BL, Michalowicz BS, Johnson NW. Periodontal diseases. Lancet 2005; 366: 1809-1820.  R   TC (s)   PDF (s)
  2. Calafat A. La escalada del cannabis. Gac Sanit 2007; 21: 187-188.   TC   PDF
  3. Hujoel PP. Destructive Periodontal Disease and Tobacco and Cannabis Smoking. JAMA 2008; 299: 574-575.   TC (s)   PDF (s)
  4. Ashton CH. Pharmacology and effects of Cannabis: a brief review. Br J Psychiatry 2001; 178: 101-106.  R   TC   PDF

Autor

Manuel Iglesias Rodal. Correo electrónico: mrodal@menta.net.