Una empresa comprometida con la salud………un de-Roche


La multinacional Roche admitió que no entregará algunos   antitumorales a hospitales de Grecia, medida que tomaría en lo pronto en   España. Es por el retraso de los pagos, que alcanza los varios meses. En el   país helénico, otros laboratorios ya retiraron algunos fármacos del mercado.  

El fantasma de la crisis financiera se extienda   en Europa a cada vez más países y cada vez más sectores. Durante el fin de   semana, el anuncio del laboratorio Roche –que advirtió que dejará de   suministrar algunos medicamentos a varios hospitales de Grecia y España   –despertó la alarma en materia sanitaria. Especialistas aseguran que esta   situación puede extenderse a otras partes del mundo.  
   
  En un artículo publicado por el diario El País, el director general de Roche   Severin Schwan aseguró que su empresa “ya no entrega medicamentos destinados   a curar el cáncer y otras enfermedades” a los hospitales de Grecia, medida   que se extendería en lo inmediato a España y otros países. Por esto, los   pacientes tienen que comprar el tratamiento antitumoral en la farmacia y pagarlo   de su bolsillo.
   
  En el país ibérico, la situación causa alarma. La filial española de Roche   afirma que “al igual que sucede en otros países, la situación de crisis   y deuda en España es significativa y, en el caso de algunas comunidades   autónomas se encuentra al límite”. La compañía destaca que la mayoría de   sus operaciones se centran en los hospitales, por lo que es   “especialmente vulnerable a la morosidad” de las administraciones y   por eso “su impacto en la compañía es más grave y más rápida que para   otros laboratorios”.  
   
  Según El País, a 31 de marzo, la deuda de los hospitales públicos españoles   con el sector ascendía a 5.191 millones pero ya ha superado los 5.400   millones, según la patronal del sector, Farmaindustria. La demora media en el   pago es ya de un año y dos meses. Hay comunidades, como Castilla y León, que   pagan con casi dos años de retraso de media. Roche destaca que   “determinados hospitales de Castilla y León” acumulan   “retrasos superiores a los 900 días”, casi dos años y medio,   mientras que en Andalucía, Valencia y Castilla-La Mancha el periodo medio de   pago supera los 600 días.
   
  Roche insiste en que esto “supera ampliamente los plazos de demora en el   pago que marca la ley” y que a pesar de ello lleva meses negociando con   las comunidades para evitar el desabastecimiento.
   
  Humberto Arnés, director general de Farmaindustria, huye de la comparación   con Grecia: “En España hay problemas porque las empresas farmacéuticas   están financiando el déficit de las comunidades y hay una gran deuda. Pero   está reconocida, contabilizada y se va a cobrar. El problema es que quien ha   prestado a Grecia ya se arriesga a no ver el dinero”. “Hay un   problema y el pago del sistema sanitario debería ser prioritario, porque   además así lo piden los ciudadanos, pero no hay riesgo de   desabastecimiento”, añade Arnés.
   
  Una portavoz del Ministerio de Sanidad coincide en distanciarse de Grecia:   “La situación de los proveedores no tiene nada que ver. Ni contemplamos   que ocurra algo parecido a lo de Grecia y hay incluso garantías legales para   recibir el tratamiento. El sistema sanitario es sostenible”.
Si la situación de   España preocupa, en Grecia se está al borde del colapso. En el país helénico,   además de Roche otras empresas como la danesa Novo Nordisk cortó el   suministro de ciertos tipos de insulina con el argumento de que se había   reducido los precios más de un 25 por ciento. En junio pasado Leo Pharma se   sumó a Novo y dejó de vender dos de sus medicamentos (un anticoagulante y   otro para la soriasis) en el país. El Gobierno de Papandreu finalmente cedió   y aceptó no rebajar tanto el precio. La Asociación Helénica de Farmacéuticas   calcula que los hospitales públicos han pagado tan solo un 37 por ciento de   los 1.900 millones de euros que gastaron en medicinas desde enero de 2010 a   junio de 2011.
   
Kaitanibi replica que la mayor parte de la deuda   del sector es de hace años, ya que el Gobierno está haciendo ahora un   esfuerzo por pagar más rápido. La deuda total que arrastran los hospitales   con todos sus proveedores ronda los 8.000 millones de euros.
   
“Hace seis meses tuvimos un problema con la   recepción de medicamentos, pero ahora no he notado nada”, afirma el   cirujano Antonis Doumoulakis, que asegura que uno de los problemas del   sistema es la corrupción del sistema público, que hace que muchas farmacéuticas   ofrezcan dinero o regalos a los médicos que receten sus productos. “Por   eso el Gobierno quiere hacer un experimento con los tres mayores hospitales   del país: que solo podamos elegir una marca para cada fármaco”, explica.   La idea es ejercer un control más estricto sobre la gestión de los centros   para controlar unos costes que se han disparado.
   
Ante esta amenaza, el ministerio de Sanidad   explicó que los pacientes de España “pueden estar tranquilísimos”   respecto al suministro de medicamentos. Sin embargo, hay preocupación en   varios aspectos.

BUENOS AIRES: La multinacional Roche admitió que no entregará algunos   antitumorales a hospitales de Grecia, medida que tomaría en lo pronto en   España. Es por el retraso de los pagos, que alcanza los varios meses. En el   país helénico, otros laboratorios ya retiraron algunos fármacos del mercado.  

El fantasma de la crisis financiera se extienda   en Europa a cada vez más países y cada vez más sectores. Durante el fin de   semana, el anuncio del laboratorio Roche –que advirtió que dejará de   suministrar algunos medicamentos a varios hospitales de Grecia y España   –despertó la alarma en materia sanitaria. Especialistas aseguran que esta   situación puede extenderse a otras partes del mundo.  
   
  En un artículo publicado por el diario El País, el director general de Roche   Severin Schwan aseguró que su empresa “ya no entrega medicamentos destinados   a curar el cáncer y otras enfermedades” a los hospitales de Grecia, medida   que se extendería en lo inmediato a España y otros países. Por esto, los   pacientes tienen que comprar el tratamiento antitumoral en la farmacia y pagarlo   de su bolsillo.
   
  En el país ibérico, la situación causa alarma. La filial española de Roche   afirma que “al igual que sucede en otros países, la situación de crisis   y deuda en España es significativa y, en el caso de algunas comunidades   autónomas se encuentra al límite”. La compañía destaca que la mayoría de   sus operaciones se centran en los hospitales, por lo que es   “especialmente vulnerable a la morosidad” de las administraciones y   por eso “su impacto en la compañía es más grave y más rápida que para   otros laboratorios”.  
   
  Según El País, a 31 de marzo, la deuda de los hospitales públicos españoles   con el sector ascendía a 5.191 millones pero ya ha superado los 5.400   millones, según la patronal del sector, Farmaindustria. La demora media en el   pago es ya de un año y dos meses. Hay comunidades, como Castilla y León, que   pagan con casi dos años de retraso de media. Roche destaca que   “determinados hospitales de Castilla y León” acumulan   “retrasos superiores a los 900 días”, casi dos años y medio,   mientras que en Andalucía, Valencia y Castilla-La Mancha el periodo medio de   pago supera los 600 días.
   
  Roche insiste en que esto “supera ampliamente los plazos de demora en el   pago que marca la ley” y que a pesar de ello lleva meses negociando con   las comunidades para evitar el desabastecimiento.
   
  Humberto Arnés, director general de Farmaindustria, huye de la comparación   con Grecia: “En España hay problemas porque las empresas farmacéuticas   están financiando el déficit de las comunidades y hay una gran deuda. Pero   está reconocida, contabilizada y se va a cobrar. El problema es que quien ha   prestado a Grecia ya se arriesga a no ver el dinero”. “Hay un   problema y el pago del sistema sanitario debería ser prioritario, porque   además así lo piden los ciudadanos, pero no hay riesgo de   desabastecimiento”, añade Arnés.
   
  Una portavoz del Ministerio de Sanidad coincide en distanciarse de Grecia:   “La situación de los proveedores no tiene nada que ver. Ni contemplamos   que ocurra algo parecido a lo de Grecia y hay incluso garantías legales para   recibir el tratamiento. El sistema sanitario es sostenible”.
Si la situación de   España preocupa, en Grecia se está al borde del colapso. En el país helénico,   además de Roche otras empresas como la danesa Novo Nordisk cortó el   suministro de ciertos tipos de insulina con el argumento de que se había   reducido los precios más de un 25 por ciento. En junio pasado Leo Pharma se   sumó a Novo y dejó de vender dos de sus medicamentos (un anticoagulante y   otro para la soriasis) en el país. El Gobierno de Papandreu finalmente cedió   y aceptó no rebajar tanto el precio. La Asociación Helénica de Farmacéuticas   calcula que los hospitales públicos han pagado tan solo un 37 por ciento de   los 1.900 millones de euros que gastaron en medicinas desde enero de 2010 a   junio de 2011.
   
Kaitanibi replica que la mayor parte de la deuda   del sector es de hace años, ya que el Gobierno está haciendo ahora un   esfuerzo por pagar más rápido. La deuda total que arrastran los hospitales   con todos sus proveedores ronda los 8.000 millones de euros.
   
“Hace seis meses tuvimos un problema con la   recepción de medicamentos, pero ahora no he notado nada”, afirma el   cirujano Antonis Doumoulakis, que asegura que uno de los problemas del   sistema es la corrupción del sistema público, que hace que muchas farmacéuticas   ofrezcan dinero o regalos a los médicos que receten sus productos. “Por   eso el Gobierno quiere hacer un experimento con los tres mayores hospitales   del país: que solo podamos elegir una marca para cada fármaco”, explica.   La idea es ejercer un control más estricto sobre la gestión de los centros   para controlar unos costes que se han disparado.
   
Ante esta amenaza, el ministerio de Sanidad   explicó que los pacientes de España “pueden estar tranquilísimos”   respecto al suministro de medicamentos. Sin embargo, hay preocupación en   varios aspectos.

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