Alendronato y fibrilacion auricular


Seguir un tratamiento con alendronato incrementa la aparición de fibrilación auricular en mujeres, según un estudio. Entre las participantes examinadas, tres de cada 100 de estos trastornos eran atribuibles al uso de este medicamento.

El alendronato es el fármaco más popular para el tratamiento de la osteoporosis. Comercializado por la compañía Merck con el nombre de Fosamax, aunque ahora también se puede encontrar en su formato genérico, pertenece a la familia de los bifosfonatos, que en otras ocasiones se han relacionado con un aumento de la incidencia de fibrilación auricular (una alteración del ritmo cardiaco) entre sus usuarios. El objetivo del trabajo publicado en la revista ‘Archives of Internal Medicine‘ era comprobar estas observaciones.

Sus autores escogieron un servicio de asistencia sanitaria del Estado de Washington (Estados Unidos) llamado Group Health e identificaron a 719 mujeres a las que se les había diagnosticado esta arritmia y 966 controles para realizar sus pesquisas. La edad media, la prevalencia de la osteoporosis y otras características eran similares en ambos grupos.

Al centrar su atención en el uso de alendronato, se percataron de que el riesgo de fibrilación auricular era superior para las usuarias de este medicamento, incluso después de tener en cuenta variables que podrían confundir los resultados.

“Haber utilizado en algún momento alendronato estaba asociado con un 86% más de riesgo de aparición de fibrilación atrial comparado con su no uso”, ha señalado Susan Heckbert, profesora de epidemiología de la Universidad de Washington, directora de la investigación.

Según sus cálculos, en la población estudiada, tres de cada 100 casos de esta arritmia eran atribuibles al uso de este bifosfonato. Estas fibrilaciones eran en mayor proporción persistentes, y no transitorias o intermitentes.

La fibrilación auricular es el trastorno del ritmo cardiaco más común y el que más consultas genera. Su presencia aumenta con la edad y, aunque no suele ser una grave amenaza, predispone a la aparición de problemas más serios como embolias cerebrales o disfunción ventricular. En general se controla bastante bien con el tratamiento adecuado aunque su tendencia ‘natural’ es a cronificarse.

Pacientes con diabetes, sobrepeso u otros factores de riesgo son especialmente sensibles a este trastorno por eso, con estos nuevos datos, “pacientes y médicos deben sopesar de nuevo los riesgos y beneficios de las decisiones terapéuticas“, indica el trabajo. Sobretodo “en aquellas mujeres que tienen predisposición a la fibrilación auricular y que sufren sólo un ligero aumento del riesgo de fracturas”.

Otro bifosfonato, el ácido zoledrónico, mostró hace un año un aumento significativo de las arritmias cardiacas. Durante un ensayo clínico se registraron varios episodios de fibrilación auricular y, tras cuatro años de seguimiento, este riesgo seguía elevado. Ambas investigaciones aportan evidencias suficientes como para llevar a cabo un estudio más riguroso -no observacional, como el publicado esta semana- para definir adecuadamente este riesgo.

Mientras, saber que puede presentarse esta complicación con el alendronato hará que “tanto los médicos como las pacientes estén atentos ante la aparición de cualquier problema, informen de ello y tomen las medidas apropiadas”, asegura Christine Fordyce, médico de familia de Group Health.

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