Asumamos la responsabilidad compartida


vía Hemos leído… de PCC el 22/09/08

Los errores de medicación que se producen como consecuencia del trasiego de un paciente entre diferentes profesionales o niveles asistenciales, son tan viejos como la medicina. La coordinación entre Atención Primaria y Especializada para asegurar la continuidad de los tratamientos instaurados, puede reducir un gran número de problemas relacionados con el medicamento y debería ser un objetivo prioritario en cualquier sistema sanitario mínimamente organizado.
La hospitalización, ya sea ingreso o al alta, es un aspecto crítico que ha sido destacado por algunos autores como origen de gran parte de los errores de medicación en los hospitales. Así, un reciente metanálisis, apuntaba que en el 27%-54% de los pacientes ingresados se produce al menos una discrepancia entre la medicación prescrita y la habitual anterior a su admisión; el 19%-75% eran no intencionadas (transcripción incorrecta, omisiones, etc). La Conciliación de la medicación (traducción literal del término anglosajón CONCILIATION), comienza a ser reivindicada como una actividad más de los servicios de farmacia.
El último número de la revista Farmacia Hospitalaria, nos ofrece un interesante estudio descriptivo llevado a cabo para identificar y solucionar estas discrepancias en pacientes ingresados en un servicio de traumatología (siguiendo con la terminología, podría denominarsereconciliación). 24-48 horas después del ingreso, el servicio de farmacia coteja la medicación prescrita con la registrada en la historia clínica y/o la referida por el propio paciente mediante entrevista personal, diferenciando las discrepancias justificadas (modificaciones del tratamiento o sustituciones terapéuticas según un protocolo interno) de las no justificadas.
Durante cuatro meses, seleccionan los pacientes mayores de 65 años con al menos una patología crónica (24% de los ingresos). El 47% presentaba tres o más patologías crónicas, fundamentalmente HTA (67%) y DM (17%), y una media de 8 medicamentos prescritos antes del ingreso. Los resultados no sorprenden por ser conocidos, pero asustan: en el periodo de estudio encuentran una media de 2 discrepancias por paciente en 60 de los 84 estudiados. Más de la mitad (59%) fueron calificadas como discrepancias NO justificadas (53% omisión, 21% error de dosis o frecuencia, 18% prescripción incompleta, 4% duplicidad, 3% medicamento erróneo), que constituyen claramente un error de medicación. El 4,2% de ellas podrían haber causado daño o un deterioro clínico importante en el paciente.
El editorial que acompaña la publicación y que lleva el título de este post, apuesta por el desarrollo de esta actividad en los Servicios de Farmacia de Hospital. Para ello -dice- es importante realizar una historia farmacoterapéutica adecuada al ingreso, accediendo a los registros de prescripción de Atención Primaria, Consultas Externas y Centros Sociosanitarios. Nada más sensato.
No menciona, sin embargo, al papel fundamental que podría desarrollar el Farmacéutico de Atención Primaria y que, aunque implicado también en el cuidado del paciente, sigue sin tener acceso a su historia clínica

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