Tribus urbanas: Emos


Una llamada de emergencia me llevo ayer a encontrarme en una plaza con un adolescente de 15 años. Iba en su bicicleta, saliendo del colegio a la casa de su padre. Lo habian encontrado desmayado en un banco de plaza y cuando llegue ya estaba conciente. Pero tambien angustiado. Otra emergencia esperaba asi que luego de revisarlo y hablar con el, y luego de echar a los multiples curiosos que nunca faltan, me conto que se sentia triste, y en sus brazos se podian ver marcas de quemaduras de cigarrillo que se habia hecho el mismo. Un modo de sobresalir frente a sus pares – cuanto mas marcas, mas prestigio en su tribu -. No habia tiempo para mas, y tan solo pude darle mi telefono para comunicarse, para seguir conversando mas tarde……al menos hoy no acudio a la cita. Un fenomeno urbano que se da en aun en pequeñas ciudades donde los adolescentes, y en un pais como este, donde el futuro es mas que seguro sea la exclusion social, los aisla mas, y buscan formas de compartir con otros como el ritos, costumbres……creando nuevas tribus urbanas. Me trajo esto al recuerdo de otro adolescente de 13 años, que al principio se mostro agresivo en la consulta…..tenia dolor de cabeza y mareos, y tambien tenia marcas como el anterior. A diferencia del anterior, si pudimos hablar un tiempo, el suficiente para que me dijera: “usted no sabe lo que es sufrir de amor”. A lo que conteste rapidamente que si lo sabia, pero rapidamente me contesto: “si, seguro, pero tambien es seguro que se olvido de la primera vez que lo sintio”. Y no pude contestar. Me abrazo, lloro apenas, y se fue. Me invadio la impotencia de no poder seguir conversando. Sera esto parte del cuasi-nuevo fenomeno que alguna vez fueron los “darks”, y hoy se llaman “emos”??? 

Por cierto, en otra cosa mas coincidian: el flequillo les tapaba un ojo, y cuando pregunte si no les molestaba ambos contestaron lo mismo, con aire de adultos: “es para ver la mitad de la realidad”. 
Un articulo de La Nacion vino a mi mente y lo comparto.

Todos los sábados, pasadas las 16, cientos de adolescentes vestidos de negro, con sus ojos maquillados, los flequillos en el ojo y la mirada triste, pueblan las inmediaciones de la plaza Rodríguez Peña, situada en la calle Rodríguez Peña entre Paraguay y Marcelo T. de Alvear, frente al Ministerio de Cultura y Educación.

Se trata de una nueva e inquietante tribu urbana, los “emos” (abreviatura deemotional , en inglés), que cuenta con cultores en todo el mundo y que cada día gana nuevos adeptos en la Capital.

Debido a sus estrafalarios peinados y su andar afeminado, los “emos” muchas veces son comparados con los “metrosexuales” (hombres que cuidan mucho su estética, y terminan brindando un aspecto femenino).

Nahuel, un “emo” que ayer estaba en la plaza Rodríguez Peña, contó: “Todos los sábados hay peleas entre las distintas tribus. A nosotros siempre nos buscan para pegarnos por nuestro aspecto, un poco afeminado”.

En general, los “emos” son muy delgados y se dejan el pelo largo, para ocultar sus rostros. “Usamos los cabellos en el ojo para mostrar que una parte de la sociedad nos da vergüenza. No queremos que esa parte de la sociedad, que no nos gusta, nos vea”, afirmó Matías.

“No queremos cambiar el mundo; sabemos que eso no tiene sentido”, aclaró otro “emo”.

Los “emos” se definen como personas sensibles. El mundo que los rodea no los comprende y, quizá por eso, tienden a victimizarse. Frases como “la gente nos discrimina” o “¿Por qué me dejaste?” son frecuentes entre los “emos”.

El psicólogo Miguel Espeche explicó a LA NACION: “Expresar un estado del alma, y hacerlo de manera compartida es mejor que corroerse en soledad y estallar en patologías graves. A la vez, lo que se expresa, como en el caso de los grupos de jovencitos que juegan con rituales extraños a los ojos de lo normal, puede ser muy triste y dar cuenta de una imagen de una gran desolación, rabia o un gran miedo”.

La mayoría de los “emos” consultados por LA NACION admitieron que se llevan muy mal con sus padres y que casi no tienen diálogo con ellos. “Ellos no nos entienden”, dicen.

En este sentido, Espeche alertó: “Los padres tienen que ser capaces de ofrecerles a sus hijos un lugar en el mundo con algo más de luz que el que estos muchachos sienten tener para ellos”.

Los “emos” escuchan grupos musicales como My Chemical Romance, Panic! at the Disco y 30 Seconds to Mars, que centran sus canciones en sentimientos como el amor, el odio y la desilusión. Estos grupos son fuertemente impulsados por MTV.

En un principio, el emo-core fue un subgénero musical que nació en los 80 en Washington DC, como un desprendimiento del punk. Los grupos pioneros fueron Rites of Spring, Embrace y Gray Matter, entre otros. Sin embargo, los grupos que hoy se conocen como “emos” tienen poco que ver con aquellos ignotos pioneros.

Autoflagelación

Existen “emos” que, entre otras prácticas oscuras, se cortan la piel como sinónimo de descontento con el mundo que los rodea y fantasean con el suicidio.

Algunas parejas de “emos” se cortan el cuerpo para llevar las mismas marcas, como símbolo de fraternidad, lo cual constituye, en tiempos del VIH/sida, un riesgo para su salud.

Hasta suben videos a Internet donde aparecen cortándose los brazos. De hecho, en You Tube se cuentan por decenas los videoclips donde jóvenes “emo” se cortan los brazos.

“Hay muchos “emos” que se cortan los brazos para expresar el dolor que llevan adentro”, indicó Sebastián, un integrante de la tribu de 16 años.

Usan piercings, tatuajes y, a diferencia de los “góticos”, suelen romper con la monotonía de la ropa oscura a través de alguna prenda o accesorio fluo.

Diferencias

Por un lado están los “emos” que manifestan que lo suyo es genuino. Del otro lado, están los que son tildados peyorativamente de “posers” (calificativo negativo que alude a los “emos” que son “pura pose”).

Los “emos” sienten un aprecio especial por las películas de Tim Burton, sobre todo por El extraño mundo de Jack .

La disco predilecta de los “emos” es Alternativa, en el centro porteño. Allí suelen bailar en círculo, turnándose para pasar al centro. Bailan moviendo sus brazos y piernas, como en una lucha cuerpo a cuerpo.

Los “emos” suelen irradiar, mientras bailan, un grito estremecedor, conocido como “scream”. Se supone que el grito de los “emos” encarna un profundo dolor.

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