Gogleando con gúguel


Via: web 2.0
No, no nos hemos vuelto locos y el título de este caótico post se debe a que hoy os vamos a hablar de Google Goggles. Pero vamos por partes: si habéis leído el último número de Neurology, habréis visto un duro estudio farmacoeconómico titulado Cost-effectiveness of disease-modifying therapy for multiple sclerosis: A population-based study cuyo objetivo ha sido evaluar el coste-efectividad en Estados Unidos, de los tratamientos modificadores del curso de la enfermedad en pacientes con esclerosis múltiple. Merece la pena su lectura, así como del editorial que comenta sus preocupantes conclusiones, que podemos resumir en una frase: pagamos mucho dinero para tan pobres resultados. Esto podríamos enlazarlo con el documento sobre uso adecuado y eficiente de medicamentos, que leímos en el blog deVicente Baos y con el que, básicamente, estamos de acuerdo, pese a que en su redacción no ha participado, sin que sepamos los motivos, ningún farmacéutico de atención primaria u hospitalaria, ni otros profesionales sanitarios. Pero a lo que íbamos: quizás los fármacos para la esclerosis múltiple son un ejemplo claro de medicamentos por los que estamos pagando lo que no valen en términos clínicos. Esta afirmación puede resultar todo lo irritante y discutible que se quiera. Pero basta echarle un vistazo al artículo de Neurology y leer que en Estados Unidos un QALY -en el caso que nos ocupa- cuesta la friolera de800.000 $ para ver que, independientemente de las diferencias de precios que pudiera haber y, no digamos, de sistemas sanitarios, no parece que las autoridades del ramo hayan velado en esta ocasión, precisamente, por el bien común.
Pero no queríamos hablar hoy de gasto farmacéutico, ni de esclerosis múltiple, sino de unos extraños código de barras, como el que encabeza este artículo, denominados códigos BiDi, que hemos visto en los artículos en formato pdf de Neurology. Resulta chocante que una revista en cuya web aparecen tipos con pajarita, propios de otros tiempos, se apunten tan rápidamente a los últimos avances tecnológicos. Menos extraño nos resulta ver dichos códigos en algunos de los mejores blogs en español. Pero ¿para qué sirven esos códigos? Básicamente, para llevarnos los contenidos (texto, sonido, imágenes…) a nuestros dispositivos móviles. Estamos en la era de Internet móvil ¿recuerdas? ¿o aún padeces unzapatófono y pagas religiosamente los sms? Aquellos que disfrutan de las posibilidades de un smartphone (forma cursi de designar a los móviles que hacen muchas cosas, por ejemplo acceder a Internet vía wi-fi o 3G y con los que incluso podemos hablar con otras personas).
Para poder utilizar los códigos BiDi, necesitamos un programita instalado en nuestro móvil. Existen muchos gratuitos, pero nosotros os recomendamos Google Goggle que, además de ser gratis y leer códigos de barras, nos permite utilizar el buscador más famoso de la Red sin utilizar texto -como hacemos habitualmente- sino una imagen que capturaremos con la cámara de nuestro dispositivo. ¿No queda claro? Vamos con un ejemplo: estamos en nuestra librería o papelería favorita, vemos un libro que nos interesa, leemos la reseña y no quedamos muy convencidos. ¿Qué opinarán otros lectores? ¿Qué dirán las críticas? ¿Qué precio tendrá en otros establecimientos? Para acceder a esa información, o mejor aún, para acceder a toda la información que haya en Internet de ese libro, basta con activar Goggles, enfocar la portada y activarlo. Escaneará la imagen y hará una búsqueda en función de las imágenes y textos que reconozca. ¿Ciencia ficción? No, una realidad que no es ni novedosa. ¿Se os ocurren más ejemplos? Hay miles. Anímate a contarnos el tuyo.  Nosotros, dejamos el nuestro: apunta con la cámara al código de esta entrada… haz click y llévatela en tu dispositivo móvil. Ya la leerás cuando te apetezca o tengas un hueco: tomando un cafelito o aprovechando los aburridos desplazamientos en el transporte público. Como ves, hemos entrado en la era post-pc. O lo que es lo mismo, en la era de Internet, en las que los ordenadores, de cualquier tipo, están siendo desplazados por dispositivos portátiles. Para ello, basta con un móvil de esos con pantallita táctil, tan bonitos, o un tablet de lamanzanica mordía o el androide biliverdoso. ¿No habíamos quedado en que íbamos a cambiar la forma de hacer las cosas? Da el paso. Y si tienes dudas… pregúnta
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