Escuela de Pacientes


Siempre resulta complicado encontrar paginas de salud con información para pacientes, y que sean de calidad y con información calificada. En este caso (también figura en la barra superior), un buen recurso con el que contar es “Escuela de Pacientes“, un recurso que la Junta de Andalucía provee a sus ciudadanos, y copiamos aquí su presentación:

La Escuela de Pacientes te ayudará a mejorar tu salud y tu calidad de vida. Ofrececonocimientos, recursos experiencias para que las personas con enfermedades crónicas, puedan tener un papel protagonista en su control y convivan con ellas de forma saludable. Podrás aprender de pacientes como tú y participar en redes de intercambio. También encontrarás información avalada por la evidencia científica más actual y porn los mejores profesionales del Sistema Sanitario Público de Andalucía.”

Sin duda éste es un excelente recurso para los no médicos, o sanitarios, ya que éste blog está sólo dedicado a personal sanitario, y no contestamos preguntas sobre problemas clinicos, internet en la consulta SI, pero una consulta por internet nunca habrá de reemplazar la verdadera relación con nuestros pacientes y comunidad, salvo cuando le escribimos a nuestros pacientes ( en mi caso mandar un mail con novedades o preguntas y que me fue muy útil durante la pandemia de pánico del 2009). 

A recorrerla entonces y sacar el mejor provecho de ella. Pero advierto que no van a encontrar ninguna de las enfermedades de las que el Dr.House se ocupa. 

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Antibióticos, revolución médica


Nombre del vídeo: Antibióticos, revolución médica (2008).
 
Descripción del vídeo:  

Título original 1 de 2: The antibiotic adventure: Birth of an empire Título original 2 de 2: The antibiotic adventure: The Microbes Strike Back Nacionalidad: Francia Género: Ciencia / Medicina Duración: 51m – 52m Año: 2008 
CAPÍTULO 1: El nacimiento de un Imperio 

Categorías del vídeo: Medicina. Ciencia.
Idioma: spanish
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http://www.megavideo.com/v/IR3XN011e4dbbdef741ef9c675c1b32814c03c41

CAPÍTULO 2: Los microbios contraatacan El descubrimiento de los antibióticos marcó un antes y un después en el ámbito de la salud. Gracias a ellos, el hombre ha sido capaz de erradicar enfermedades mortales como la tuberculosis o de disminuir drásticamente la mortalidad infantil y alargar la esperanza de vida del ser humano. Una auténtica revolución científica que puso en las manos del hombre el control de la enfermedad y de la vida. En este magnífico documental que Odisea les presenta asistiremos a una de las guerras más feroces: la protagonizada por el hombre y los microbios. Además, contaremos con las opiniones de reconocidos estudiosos en la materia y con numerosas imágenes de archivo que nos ayudarán a comprender mejor los efectos beneficiosos de los antibióticos sobre el cuerpo humano…...2° Parte
http://www.megavideo.com/v/D3H0LB7Vf81df45596acce4bf155be2c78b2e2c4

Parto Normal, todo lo que la futura madre debiera saber



La GPC de Atención al Parto Normal se dirige a las futuras madres, padres y familiares en general. Por ello es muy importante consultar la sección de esta GPC especialmente escrita para ellos. La información para estos usuarios se desglosa en capítulos consultables en formato html. Vamos a ello:
Esta manera de estructurar la información facilita la consulta de la misma y nos permite escoger qué parte de la misma es de mayor interés para las futuras madres facilitando así la “prescripción de información” de calidad. Si se desea entregar la información de forma íntegra, también podemos hacerlo ya que se encuentra recogida en este pdf.
Fuente: Pediatría Basada en Pruebas

http://www.publico.es/ciencias/383208/vacunas-manual-de-instrucciones-para-acabar-con-los-mitos


Los expertos alertan de un repunte en el movimiento antivacunas y recomiendan mejorar la información que se ofrece a los padres

La semana pasada varios gobiernos e instituciones se comprometieron a contribuir con casi 3.000 millones de euros a la Alianza Global para las Vacunas y la Inmunización (GAVI), lo que evitará, según este organismo, la muerte de cuatro millones de niños en países en vías de desarrollo hasta 2015.
En paralelo, Europa asiste a un importante aumento de casos de enfermedades transmisibles que se pueden evitar con la vacunación. Según datos del Instituto de Salud Carlos III, en 2010 se registraron en España 283 casos de sarampión. Hasta junio de 2011, había confirmados más de 1.100.
La donación de 3.000 millones de euros evitará cuatro millones de muertes
Es, según los expertos, el reflejo de un renacimiento de los movimientos antivacunas, un fenómeno existente desde que, en 1796, Edward Jenner desarrollara la primera inmunización frente a la viruela y que vivió su máximo esplendor a finales de la década de 1990, cuando un estudio fraudulento asoció las vacunas al riesgo de autismo.
La revista Nature analizaba recientemente las estrategias desarrolladas para evitar la infiltración de estos rumores en la población, una tendencia que no es exclusiva de los países ricos. En este sentido, en el artículo Lecciones de la erradicación de la polio, los epidemiólogos Hedi Larso e Isaac Ghinai, de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, analizan los casos de Nigeria e India que, a su juicio, se han convertido en “dignos de estudio” sobre la importancia de “ganarse a las poblaciones locales” antes de establecer una estrategia de vacunación global, como se hará sin duda con las ayudas otorgadas a GAVI.
En estos países se boicoteó el programa de inmunización masiva contra la polio a raíz de un mito que asociaba la vacuna a la transmisión del VIH. La Iniciativa Global para la Erradicación de la Polio (GPEI), que anteriormente había logrado implantar la vacunación de forma masiva (hasta reducir los casos en un 99% de 1988 a 2001), tuvo que cambiar sus estrategias y dejar de lado anuncios de radio y carteles para ponerse a hablar con los agentes decisorios.
En España hay ahora cuatro veces más sarampión que en todo 2010
En el caso de India, se mantuvieron conversaciones con la Universidad Musulmana de Aligarh y con la Islámica de Nueva Delhi. Así se consiguió que la vacunación fuera propuesta por líderes locales y no impuesta por los extranjeros. Al cabo de un año, no se registró ni un nuevo caso de la enfermedad en la zona.
En Nigeria, los encargados de vacunar optaron por visitar no sólo las casas, sino también las escuelas, los mercados y, sobre todo, las mezquitas. La visita en 2009 del filántropo Bill Gates, que pidió audiencia con el sultán de Sokoto además de reunirse con el Gobierno de la comunidad de Kano, donde había sido boicoteada la vacuna, fue crucial para renovar el compromiso con la vacunación.

Más información

Según explica en un segundo artículo de Nature Julie Leask, de la Universidad de Sidney (Australia), las circunstancias son muy distintas en los países ricos donde, al contrario que en los más pobres, no son los líderes los que cuestionan la vacunación, sino padres con buen nivel socioeducativo.
A ellos debe hacer frente “de vez en cuando” el pediatra del Centro de Salud Pasajes de San Pedro (Guipúzcoa) Pedro Gorrotxategi. Este experto tiene claro que “lo que más ha beneficiado” a los movimientos antivacunación es el mito de que las vacunas causan autismo, “que se ha demostrado que no es cierto”. Explica, además, que el componente al que acusan de dañino, el timerosal, “no está presente” en ninguna vacuna española, que se dispensan en envases individuales. Sí lo está en vacunas con envases múltiples usadas en los países pobres, pero “la cantidad es mínima”.
Escribe Leask en la revista británica que, para evitar la implantación de estos mitos, “debe haber entrevistas antes de prescribir la vacunación, en las que se ayude a los padres a considerar los pros y los contras de la medida”. Gorrotxategi se emplea a fondo con los que se niegan a vacunar, aunque hace hincapié en las inmunizaciones incluidas en el calendario vacunal común hay algunas, como las que protegen contra múltiples cepas del neumococo o la del rotavirus, que son opcionales . “Insisto en la primera visita y, si no tengo éxito, en la segunda. Les hablo de lo graves que son las enfermedades que se evitan; yo lo he vivido, tuve un compañero de clase con polio”, afirma el pediatra. “También les recuerdo los brotes que ha habido de enfermedades ahora prevenibles con vacunas, como el meningococo C”, añade. “Me fijo en si uno de los dos padres es más reticente y me intento apoyar en el otro”, comenta el pediatra, que se jacta de haber convencido a más de uno.
Un médico cree que los rumores deberían perseguirse legalmente
José María Bayas, autor de más de 80 estudios sobre el asunto, cree que la gente “no es consciente” de lo que son las intervenciones con repercusión grande, como la vacunación. “Ahora se deslumbran con las terapias novedosas o la tecnología puntera”, se lamenta. El especialista del Hospital Clínic de Barcelona apunta a que en la base del movimiento antivacunas está “el descrédito de la industria farmacéutica” que no termina de entender. “Sí, pretende ganar dinero, pero como todas las industrias; no tiene sentido pensar que tiene que ser más generosa”. Bayas sugiere que los rumores sobre las vacunas deberían perseguirse legalmente. “¿Qué pasaría si alguien dijera que los productos que vende un centro comercial están contaminados? ¿No se le denunciaría?”, se pregunta.
Como la autora del artículo de Nature, Bayas reconoce que hace falta más convencimiento entre los propios sanitarios. “Por ejemplo, la cobertura de la vacuna de la gripe en este colectivo es muy baja y manejan los mismos tópicos que la población general”, acusa. “Hay mucho sanitario que se informa por el periódico”, subraya por su parte Javier Díez Domingo, del Instituto Valenciano de Vacunas, que cree que “la gripe A supuso un antes y un después con respecto a la vacunación”.

Cultura de la agresividad

Entre los propios sanitarios también falta el convencimiento
Además, reconoce que, a la hora de vacunar, los médicos mantienen “en el subconsciente” la cultura de agresividad de hace 40 años, cuando se insistía mucho en la vacunación porque las enfermedades estaban ahí. “Hay que revisar nuestra postura; convencer con argumentos, hablar sobre el beneficio-riesgo. Si se quiere explicar bien, es difícil”, subraya Díez, que apunta como posible solución colgar información en la web del Ministerio de Sanidad.
Bayas cree que hay que “explicar con detalle” en qué consisten las enfermedades de las que se va a vacunar. Respecto a los riesgos, reconoce que, “como todas las cosas”, las vacunas tienen efectos secundarios. “Pero es un tema de balance, el riesgo de sufrir un efecto adverso grave por una vacuna es menor al de morir en un accidente de aviación”. “Hay ciudadanos que, para no correr el riesgo, no vacunan a sus hijos, pero así no evitan la enfermedad y la probabilidad de que la padezcan será mayor cuantos menos niños haya vacunados”, advierte el experto, que se refiere al concepto de inmunidad de grupo, el efecto protector de una vacuna sobre los miembros no inmunizados, siempre que la mayoría se haya vacunado

¿Los antibióticos ya no sirven?


A poster attached to a curbside mailbox offeri...Image via Wikipedia

¿Los antibióticos ya no sirven?

Cualquier día de invierno, en un consultorio médico cualquiera: “doctora, hace cuatro días que mi hijo tiene tos y fiebre, por favor recéteme un antibiótico”. O también: “no se me van los síntomas, doctor. Deme un antibiótico, que mata todo”. En la oficina, en el bar: “estás destruido, andá a la farmacia y pedite una amoxicilina, que seguro te la venden. Y te olvidás”. A la salida del                            colegio        de los chicos: “¿Te duele la garganta? Tomá, yo siempre llevo un antibiótico en la cartera, porque no quiero caer en cama”. En casa: “amor, guardo estas pastillas, así tenemos para otra vez. El médico me recetó para diez días, pero ya me siento mejor. Se ve que ayer hice bien: me tomé dos juntas”.

Aunque sean habituales y parezcan inocuas, escenas como éstas no son más que piezas sueltas de un mecanismo alarmante: a causa de su uso indebido o abusivo, algunos antibióticos van convirtiéndose en golosinas inútiles, que en ciertos casos ya fallan para curar a una de cada cinco personas. ¿Suena muy trágico? Este año, la Organización Mundial de la Salud definió a la resistencia de algunas bacterias a los antibióticos como uno de los problemas de salud pública más graves del mundo.

La historia moderna de la lucha contra las infecciones es la de la carrera permanente de los antibióticos contra la habilidad de las bacterias de tornarse resistentes a ellos. El antimicrobiano más antiguo, la penicilina, fue descubierto por Alexander Fleming en 1928 y todavía es uno de los más efectivos. Pero el propio Fleming ya había advertido sobre los peligros potenciales del uso indiscriminado de antibióticos, y de la posibilidad de que el uso en dosis y tiempo equivocados generaran bacterias resistentes. Y tenía razón: cuando se utiliza un antibiótico, éste actúa sobre todas las bacterias que habitan el organismo –la mayoría de las cuales cumple un rol beneficioso para la salud– y no sólo sobre aquéllas que están causando una enfermedad. Esto desata mecanismos de defensa de las bacterias, que luchan por sobrevivir: las más débiles mueren, y aquellas que son más resistentes logran reproducirse. Así se conforma una población bacteriana sobre la que los antibióticos no tienen efecto. Estas bacterias, a su vez, no sólo infectan a la persona que recibió el tratamiento: a través de las múltiples vías de diseminación, también terminan colonizando a otras personas.

El doctor Rodolfo Quirós, que es jefe de Infectología del Hospital Austral, deshace la madeja de errores que componen este sombrío panorama: “el mal uso de los antibióticos crece debido a cuatro factores clave. El primero es la variabilidad del nivel de los médicos argentinos: mientras algunos están entre los mejores del mundo, otros dan antibióticos cuando no van, los eligen mal o prescriben tratamientos más cortos o más largos que lo indicado. Otro eslabón flojo es el de los farmacéuticos, que a veces escuchan los síntomas que les cuentan sus clientes y enseguida les venden remedios que contienen antibióticos, como algunos analgésicos y antifebriles. La tercera pata es la de la industria: los laboratorios aconsejan no consumir antibióticos sin receta, pero con el lanzamiento de productos “combinados” favorecen el ataque a gripes virales con antimicrobianos (ver infografía). El cuarto elemento es la falta de cultura del público, que ingiere antibióticos sin prescripción, lo hace para combatir cualquier dolencia o, cuando su consumo responde a una orden médica, los toma en forma desordenada o interrumpe el tratamiento cuando ya se siente bien. Se cree que el antibiótico ‘mata todo’ y no es tóxico: una doble mentira. Estos medicamentos no actúan contra los virus, y además pueden causar diarreas y alergias.”

Gabriel Levy Hara, infectólogo argentino de prestigio internacional, dispara algunos datos para despertar conciencias: “Cuanto más amplio espectro tienen, más se usan y para curar más cosas, los antibióticos causan más resistencia. Aunque la penicilina sigue siendo buena para combatir las anginas infecciosas, en los 90 salió un grupo de drogas nuevas, como la azitromicina, que revolucionaron el mercado: sólo había que tomar una pastilla diaria durante tres días.

Ahora ese antimicrobiano ya tiene una resistencia del 20%, puede fracasar en uno de cada cinco pacientes. Esto es grave, porque la azitromicina también se utiliza para curar neumonías, y una neumonía mal tratada en ancianos o personas débiles tiene una mortalidad superior al 40%”, advierte el médico.

“También aumentó la resistencia a la norfloxacina, ciprofloxacina y otras drogas del grupo de las quinolonas, que se usan para tratar infecciones urinarias y respiratorias, y también gonorreas. Y habría que tener mucho cuidado en el uso de antibióticos para tratar diarreas porque, al igual que con las enfermedades respiratorias, la mayoría son de origen viral”.

¿Cuándo es necesario tomar un antibiótico? Veamos algunas estadísticas: el porcentaje de infecciones bacterianas sólo es superior al 50% en las otitis agudas medias (93,7%), las neumonías (92,6%), las sinusitis agudas (85%) y las amigdalitis agudas (75,5%). En las bronquitis agudas, la posibilidad de que su origen sea bacteriano o viral es mitad y mitad, y las faringitis agudas sólo deberían atacarse con antibióticos en tres de cada diez casos. En cambio, el origen viral es casi absoluto en el resfrío común, las gripes y otras infecciones del tracto respiratorio.

Sin embargo, algunos estudios recientes muestran que los médicos recetan muchísimos más antibióticos de los que deberían. Entre diciembre de 2002 y abril de 2003, tres investigadores del Programa de Medicina Interna General del Hospital de Clínicas relevaron la prescripción de antimicrobianos en cuatro hospitales y clínicas porteñas representativos de los diferentes estratos sociales de la ciudad, y se encontraron con que el 70 por ciento de las infecciones respiratorias altas (que masivamente son virales) había sido tratada con antibióticos. ¿Qué síntomas decidieron a los médicos? La presencia de mocos y de tos.

Para saber cómo se trataban los casos de bronquiolitis en el primer nivel de atención público del país, los médicos Ricardo Bernztein y Susana Elordi analizaron junto a un sociólogo quince millones de recetas prescriptas en el marco del Plan Remediar, entre marzo de 2005 y febrero de 2006. ¿El resultado? El 48% de todos los remedios recetados en los Centros de Atención Primaria de Salud fueron antibióticos, que están “desaconsejados” para ese mal.
Pero la prueba más concluyente del uso inapropiado de estos medicamentos –causa fundamental de la resistencia bacteriana– la ofrece hoy Clarín: con datos oficiales de enfermedades respiratorias registradas en 2010, cruzados con información del mercado farmacéutico, este diario comprobó que las ventas del antibiótico amoxicilina combinado con mucolíticos (que sólo combaten síntomas) acompañan en forma casi exacta la curva de incidencia de las gripes y otras dolencias virales (ver infografía).

Otro dato curioso: en un paper que analizó las tendencias en el uso de antibióticos de ocho países de América Latina entre 1997 y 2007, la curva argentina de consumo anual acompañó puntillosamente los vaivenes de la economía nacional, con un piso de 8,11 dosis diarias definidas cada mil habitantes en 2002 y un salto a 16,64 en 2007. El doble en sólo cinco años. Y el primer puesto en toda la región (ver infografía).

Esta trabajosa recopilación de investigaciones y estudios puntuales –cuya selección ofrece hoy Clarín– intenta paliar la falta de estadísticas oficiales sobre la cantidad de antibióticos autorizados en Argentina (la ANMAT tiene esos datos dispersos), la proporción nacional de recetas indebidas y los costos sanitarios y económicos de la creciente resistencia bacteriana. La Confederación Farmacéutica asegura que el año pasado las farmacias tuvieron a su disposición unos 330 antibióticos generales. Pero casi el 80% de las ventas le corresponde a un puñado de ellos. El best seller de los antibióticos es, por lejos, la amoxicilina, que el año pasado representó un tercio de todos los antibióticos utilizados. En orden, le siguen azitromicina, cefalexina, ciprofloxacina, claritromicina, norfloxacina, penicilina, sulfametoxazol y cefadroxilo.

El doctor Marcelo Galas es jefe del departamento de Bacteriología del Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas y, según el voto unánime de las fuentes consultadas por Clarín, el especialista mejor calificado para describir los resultados del agrio combate contra la resistencia bacteriana. “Latinoamérica y Asia son las dos regiones del mundo con más elevados niveles de resistencia a los antibióticos”, dispara para empezar. Y sigue: “Por la concentración de pacientes críticos en los hospitales, los porcentajes de resistencia más altos se dan en las grandes ciudades. Hay enormes diferencias –que en algunos casos llegan al 100%– con respecto a los pueblos o parajes rurales.” Con las estadísticas y cientos de informes en la mano, Galas afirma que los antibióticos de uso público que más resistencias generaron son la ciprofloxacina (muy utilizada para combatir infecciones en las vías urinarias), la azitromicina y claritromicina (neumonías, otitis medias, infecciones intestinales, urinarias y odontológicas).

El Infectólogo Gustavo Lopardo, coordinador de la comisión de uso adecuado de recursos de la Sociedad Argentina de Infectología, ofrece su experiencia: “Además de las bacterias que causan infecciones respiratorias, las productoras de infecciones urinarias, gastroenteritis o infecciones de la piel y tejidos blandos también desarrollaron resistencias a las antibióticos utilizados contra ellas”.

La salvaguarda de los antibióticos actuales también cuenta con otras razones de peso: si perdieran su efectividad, será muy difícil reemplazarlos. El presidente del Colegio de Farmacéuticos bonaerense, Néstor Luciani, advierte que “cada vez que son necesarios antibióticos nuevos o de última generación para hacer frente a patologías rebeldes, los costos son mayores, y eso repercute en toda la economía, ya sea del paciente o del sistema de salud”. Pongamos un solo ejemplo para ilustrar las palabras de Luciani: el tratamiento de diez días con una nueva generación del antibiótico fosfomicina, necesario para tratar diarreas o infecciones urinarias graves causadas por gérmenes multirresistentes, sale 14.130 pesos.

Aunque prohibitivo, el costo no es la única fuente de preocupación. En los próximos años no habrá antibióticos innovadores, porque los laboratorios no están haciendo una gran inversión para desarrollarlos, como la que mantienen para crear nuevos remedios para el Sida o las enfermedades cardiorrespiratorias.

¿Datos? En 2008, ocho de los quince laboratorios más grandes abandonaron sus investigaciones al respecto, y otros dos las redujeron. Un estudio publicado en 2004 reveló que sobre 506 drogas en desarrollo por esos quince laboratorios y las siete empresas de biotecnología más importantes del mundo, sólo seis eran antibióticos. Y un sondeo realizado en 2008 entre laboratorios grandes y chicos mostró que sólo 15 entre 167 antibióticos bajo desarrollo contienen nuevos mecanismos de acción. Hay más cifras, más desaliento: en Estados Unidos, la aprobación de nuevos antibióticos cayó un 56% entre 1998 y 2002. Por todo esto, la Organización Mundial de la Salud impulsa el programa “20×20”, con el objetivo de que en los próximos 20 años aparezcan 20 nuevos antibióticos. Pero los especialistas creen que es muy difícil que esta meta se alcance.

Lo dicho: en Argentina no hay estadísticas que midan los costos sanitarios ni económicos que implica el combate contra bacterias que en varios casos ya son multirresistentes (es decir que no responden al ataque con cuatro antibióticos distintos). Pero los países desarrollados pulieron estimaciones que hielan la sangre: en la Unión Europea, cerca de 25.000 pacientes mueren cada día a causa de infecciones provocadas por bacterias multirresistentes. Además, se estima que los costos asociados a este problema alcanzan los 1.500 millones de euros. En Estados Unidos, el sistema de salud gasta cada año un excedente de 20.000 millones de dólares, y se generan ocho millones de días de hospitalización adicionales. En total, los costos sociales anuales superan los 35.000 millones de dólares.

El antídoto para alejar esta tragedia es conocido: no automedicarse ni intentar comprar atribióticos sin receta, no aceptar su prescripción sin una buena razón y completar los tratamientos como indicó el médico. ¿Podremos lograrlo? 

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Informacion para pacientes: hernia de hiato


Una hernia significa que algo se ha desplazado y se encuentra en una localización que no es la suya.Hernia de hiato en concreto, se refiere a que una porción del estómago ha pasado al tórax a través del “orificio” del diafragma por donde pasa el esófago y se conecta al estómago.

Las podemos clasificar en hernia de hiato por deslizamiento , la hernia de hiato paraesofágica o la hernia de hiato mixta.

La hernia por deslizamiento es la más común, su riesgo aumenta con la edad mayor de 50 años y suele molestar al paciente por reflujo gastrointestinal (”ardores después de comer”). Su tratamiento suelen ser antisecretores, y si no mejoran los síntomas, cirugía.La hernia paraesofágica es un desplazamiento sólo de la parte superior del estómago (fundus), pero no de la zona que conecta el esófago con el estómago (cardias). Es decir, que existe un saco herniario. El paciente refiere gastritis y en su analítica de sangre puede existir anemia ferropénica por las pérdidas hemáticas crónicas de dicha gastritis. Ademas, existen varias posibles complicaciones como un estrangulamiento del saco herniario (lo notaremos por una gran distensión a nivel gástrico del abdomen y náuseas pero sin posibilidad de vomitar). Por estos motivos,el tratamiento de elección será la cirugía con reducción, resección del saco, arreglo del hiato y técnica antirreflujo.
La hernia hiatal mixta, como su nombre indica es un combinación de las dos mencionadas anteriormente.

Deportistas: el riesgo de los suplementos vitamínicos sin control


Un joven se ejercita en un gimnasio (Foto: Julio Carlos)Un joven se ejercita en un gimnasio (Foto: Julio Carlos)

MARÍA VALERIO

MADRID.- El número de deportistas que consume algún tipo de suplemento vitamínico para mejorar su rendimiento o fortalecer su estado de salud no está claro y las cifras oscilan entre el 40% y el 88%, según encuestas realizadas en EEUU. Sin embargo, una nueva investigación británica señala que muchas de estas personas no conocen la verdadera utilidad de estas sustancias y pueden poner en riesgo su salud con esta práctica.

Investigadores de una universidad británica especializada en medicina deportiva, dirigidos por Andrea Petròczi, han analizado una encuesta a 874 deportistas de más de 30 modalidades diferentes (tanto profesionales como aficionados) llevada a cabo en el Reino Unido sobre el consumo de sustancias. Aunque tres quintas partes de los encuestados consumía algún tipo de suplemento, las razones que argumentaban para su uso no siempre coincidían con la indicación real de estos productos.

El trabajo, publicado en las páginas de la revista ‘Nutrition Journal’, advierte de que este hábito puede tener consecuencias inesperadas, ya que algunos de estos complementos no están exentos de riesgos si se toman de manera inapropiada. Sobre todo a medida que aumenta la tendencia a combinar varios de ellos simultáneamente.

Una idea en la que coincide el doctor Francisco Miguel Tobal, especialista de la Escuela de Medicina de la Educación Física y el Deporte de la Universidad Complutense de Madrid. “El problema es que muchas de estas personas toman esto por su cuenta y riesgo, a dosis mayores de lo recomendado, por un tiempo prolongado y sin ningún control médico o especializado”, advierte. “Cuando la realidad es que en el 95% de los casos, con una dieta adecuada, no serían necesarios”.

Una encuesta de su escuela entre 120 deportistas de gimnasios madrileños observó que el 46% de ellos ingería ayudas ergogénicas, es decir, “sustancias legales para mejorar el rendimiento y que, a las dosis adecuadas, no deberían provocar problemas. Fundamentalmente vitaminas y minerales”.

Conocer antes de consumir

Como recuerdan los investigadores del estudio, sería necesario aumentar la educación de los deportistas y de los profesionales que se encuentran en los centros deportivos para que conozcan el uso más adecuado de los complementos vitamínicos. De hecho, según recuerdan, algunos trabajos previos han demostrado que los atletas que mejor conocen estos productos menos los toman.

“A menudo se prescriben o recomiendan estas ayudas porque nadie se ha molestado en preguntarle al deportista qué es lo que come, cuál es su dieta”, incide por su parte el doctor Tobal.

De la encuesta británica también se desprende que muy pocos contaban con asesoramiento médico para llevar a cabo estos ‘tratamientos’; pese a que la mayoría alegaba razones de salud para justificar su uso. “Esta incongruencia es preocupante”, advierte Petròczi, “porque parece que los atletas consumen estos remedios sin conocer los beneficios que pueden aportarles, ni sus posibles riesgos. Es decir, sin un plan coherente”.

Vitaminas que no son inocuas

El trabajo examinó, entre otros productos, el hierro, cuyos suplementos no deben tomarse sin control médico porque pueden tener efectos adversos en personas con enfermedades renales e intestinales, úlcera péptica, enteritis, colitis, pancreatitis o hepatitis. O el ginseng, que según los Institutos Nacionales de Salud de EEUU, puede reducir los niveles de glucosa en sangre y que “debe tomarse con precaución en pacientes con diabetes, hipoglucemia o que toman sustancias que afectan el azúcar en la sangre”.

Otro de los suplementos es la equinacea, que según indica el Centro Nacional de Medicina Natural y Complementaria de EEUU podría provocar reacciones alérgicas en algunas personas y empeorar algunos casos de asma. Finalmente, y además de la mencionada vitamina C, el trabajo habla del magnesio que a través de las fuentes naturales ayuda a mantener la función muscular y nerviosa, pero que en forma de suplementos puede producir diarrea y calambres abdominales.

“Porque una cosa es lo que los deportistas dicen que toman y otra, las cantidades que consumen”, señala Tobal, “y ya estamos empezando a detectar en las consultas casos de hipervitaminosis o de alteraciones digestivas provocadas por el exceso de vitamina C, por ejemplo”. Si el nivel máximo recomendado para esta vitamina es de 1,5 gramos al día, algunos deportistas toman hasta 2-5 gramos diarios, asegura Tobal, que alerta de otros problemas de insuficiencia renal, reacciones alérgicas, subidas del colesterol…

“La gente normal ha adoptado estos hábitos de los deportistas de élite sin ningún control, porque todo el mundo habla de las bondades de los suplementos, que se pueden adquirir fácilmente en farmacias o por internet, pero nadie menciona sus efectos tóxicos”.

Fuente: El Mundo.es