La avalancha de los Social Media | Grupo de Nuevas Tecnologías de la SoMaMFyC


La avalancha de los Social Media | Grupo de Nuevas Tecnologías de la SoMaMFyC:

‘via Blog this’

La integracion de las redes sociales sigue en aumento, muy interesante ver los graficos que presentan en este post, la integracion entre blogs, facebook, twitter, y la reciente pero para nada desapercibida aparicion de Google Plus, siguen realimentando el sistema de distribucion de informacion. Sin necesidad de entrar a facebook, una aplicacion toma la informacion desde distintos blogs, y los distribuye en Twitter o en Google Plus. Todo RT (re tuit en la jerga) es agradecido, aunque no tenemos tiempo ni siquiera de entrar a twitter por la falta de tiempo, el gerenciamiento de la informacion se impone, a la vez que estamos librando por una informacion libre en lo que a Ciencia se trata. Instrumentos que maneja la propia OMS como Hinary, debieran ser de acceso publico en todo el mundo. Mientras asi no sea, solo seguiremos leyendo las sobras de la informacion. Y porque no, que los gobiernos permitan acceder a bases de datos, por ejemplo de efectos adversos, ya hay algunas, pero es dificil llegar a conclusiones cuando no se conoce en un medicamento cuantos pacientes tomaron el medicamento y en cuantas hubo Problemas Relacionados con Medicamentos.
La lucha por la informacion se ha mediatizado desde el cierre de Megaupload. Asi como la mayor restriccion que imponen otros servicios, aunque los torrests siguen funcionando. Desde mi simple Olivetti, con caries como diria Sabina, mas de 20 mil entradas tuvimos en nuestros distintos blogs, la mayoria en relacion con las politicas de Elsevier. Cada una de nuestros ordenadores puede transformarse en un servidor, y dejar nuestros archivos abiertos para que otros los bajen. Claro que esto es mas simple desde Ubuntu, una distro de Linux que nada tiene que envidiarle ya a Softwares propietarios como Guindos.
Y de este modo, hasta este blog puede ser leido por los nuevos smartphones, que aparentemente los accesos por alli, estan superando a la apertura de nuestros propios blogs. Quieren controlar la informacion, ACTA y PIPA, no son necesarias, USA tiene ya una ley de copyright, y quizas con esto, quieran limitar la informacion que llega incluso desde youtube, desde donde perdimos varios videos, que habremos de subir otra vez.
No somos hackers, pero adherimos a todos los movimientos del mundo que estan luchando contra este nuevo orden mundial (New Order ). No necesitamos de Wikileakeas, ni de Megaupload, el poder esta en cada uno de nosotros, y la informacion no habra de perderse. Y si servidores como GoDaddy (que me dejo sin un blog), quieren censurar, buscaremos en China o en cualquier otro pais servidores dedicados. En este caso, usamos los de Google, ubicados en Seattle, pero podra Google soportar un ataque de estas leyes ? Imaginan un mundo sin Google hoy ? Con una gran variedad de productos que tienen aplicaciones incluso para smartphones. El futuro llego, y llego para quedarse. 

Soluciones desde computadoras


Español: Características de ambas computadorasImage via Wikipediamedicina-basada:

‘via Blog this’

Visto que cada vez funcionamos mas como maquinas y susceptibles al marketing, seguramente este articulo sera mas que pertinente en muchos lugares, no importa que no toque al paciente, ni que lo salude, ya muchos medicos no lo hacemos hoy.
Enhanced by Zemanta

STOP SOPA


Medicamentos falsos, un peligro en alza


Fuente: La Nacion. Sebastián Rios. 31/10/2010

Se estima que sus ventas rondan los 200.000 millones de dólares anuales, y que crecen un 20% cada año, afirman expertos.

MIAMI.- El de los medicamentos falsos parece ser uno de los mercados más florecientes de la economía mundial. La estimación difundida en 2005 por el Center for Medicines in the Public Interest, una organización sin fines de lucro financiada por la industria farmacéutica, de que para 2010 la venta de medicamentos falsos alcanzaría los 75.000 millones de dólares parece haberse quedado corta; la World Customs Organization ha estimado que actualmente ese mercado es de unos 200.000 millones.

“El mercado global de los medicamentos falsos crece a una tasa del 20% anual. Se estima que hoy representa, a nivel global, alrededor del 10% de todos los medicamentos, aunque eso varía según el país: en algunos países desarrollados los medicamentos falsos representan menos del 1%, pero en otros, como sucede en Africa, alcanzan el 30%”, dijo a La Nacion el doctor Marv Sheperd, director del Centro de Farmacoeconomía de la Universidad de Texas, Estados Unidos.

Sheperd, que disertó en el encuentro 2010 Latin America Media Summit, que se realizó esta semana en Miami, sobre el riesgo para la salud que representan los medicamentos falsos, advirtió sobre el crecimiento de este problema en América latina. Esto se ve reflejado en un reciente informe del Pharmaceutical Security Institute (PSI) ?entidad financiada por la industria farmacéutica?, que muestra que la región ocupa el segundo lugar, detrás de Asia, en el ranking de “incidentes” relacionados con medicamentos ilegítimos.

Definidos los incidentes como el “descubrimiento de medicamentos falsificados, desviados ilegalmente o robados”, el número registrado por la PSI en América latina fue de 570 durante 2009. “Este número representa un incremento del 42% con respecto a las estadísticas de 2009”, consigna un informe de la citada entidad.
Las rutas del tráfico

“Los países que han experimentado el mayor número de incidentes de medicamentos falsos son Brasil, Perú, Paraguay, Colombia y México”, agrega el informe de la PSI, que advierte sobre las rutas de las medicamentos falsos que unen países, e incluso continentes.

“Aunque muchas veces no se lo hace público, el análisis de los medicamentos falsos indican que en muchos casos éstos son producidos en China -sostiene el informe-. La zona libre de comercio de Iquique en Chile, el puerto de Buenos Aires en la Argentina, y Montevideo en Uruguay, también han sido identificados como puntos de tránsito para los medicamentos falsos chinos, que luego a veces son embarcados directamente hacia Brasil, o pasan luego por Bolivia y Paraguay”, hacia otros destinos.

Pero la Argentina no sólo es un lugar de tránsito para los medicamentos falsos. Si tomamos la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de medicamento falso como aquel que ha sido “deliberada y fraudulentamente etiquetado con respecto a su identidad y fuente”, lo que permite incluir a medicamentos originales que, por ejemplo, han sido adulterados o se les ha cambiado la fecha de vencimiento, distintas fuentes estiman que, aproximadamente, uno de cada diez medicamentos que se venden en la Argentina es falso.

“En la Argentina, el perfil de la falsificación cambió en los últimos años -dijo a La Nacion María José Sánchez, coordinadora del Programa de Pesquisa de Medicamentos Ilegítimos del Instituto Nacional de Medicamentos (Iname), en una entrevista realizada meses atrás-. Antes había una falsificación muy grande de los comprimidos de venta masiva, como los analgésicos, pero hoy se tiende a la adulteración del contenido de medicamentos de alto costo, como los oncológicos, los antirretrovirales o los que se usan para la hemofilia.”

¿Cuál es hoy el modus operandi preferido por los falsificadores en el país? “Se usan los envases vacíos de los medicamentos, se los rellena con una sustancia similar al producto oringal y se los vuelve a comercializar”, resumió Sánchez.
La farmacia en Internet

Como advirtió recientemente la OMS, Internet se ha convertido en una de las principales fuentes de medicamentos falsos; esa institución estima que al menos el 50% de los productos farmacéuticos que se ofrecen en la Red son falsos. Un estudio realizado por la farmacéutica Pfizer, que estimó en 10.500 millones de euros anuales el mercado europeo de medicamentos falsos, halló que el 21% de los europeos compra sus medicamentos en Internet.

“Internet es hoy la fuente número uno de medicamentos falsos en la actualidad -aseguró Sheperd-. Algunos países están haciendo que sea más difícil el penetrar sus redes de distribución con medicamentos falsos, y eso ha hecho que los falsificadores hayan creado sus propios sistemas de distribución en Intenet.”

A modo de ejemplo, la PSI cita en su informe sobre medicamentos falsos en América latina a la operación apodada “Virtua Pharma”. Llevada a cabo por la Policia Federal Brasileña en junio de 2009, en ocho estados y en el distrito federal de Brasil, permitió desbaratar una red de venta de medicamentos falsos online que operaba a través de una serie de puntos de venta no relacionados que vendía sus productos en Internet.

Anabólicos, drogas contra la disfunción eréctil o para bajar de peso fueron los principales productos falsos decomisados en esa operación. “Cerrar estos sitios de venta en Internet es uno de los caminos para combatir los medicamentos falsos -señaló Sheperd-. Pero es difícil. Uno los cierra el lunes y vuelven a abrir el martes.

Tapando el sol con las manos


Sin ningun tipo de agregados, me sumo contra lo irracional que resulta en plena era de la información, el querer “regular” lo que ya es patrimonio de gran parte de la humanidad. Burócratas que aún creen que la “cortina de hierro”, aun puede permanecer en pie. Podrán poner un muro en el Magreb, sitiar al pueblo Palestino, o amurallar la frontera entre Mexico y Estados Unidos, pero no podrán seguir creyendo que el invento del copyright es todavia aplicable. En este suelo de la America Latina, no todos podemos acceder a los libros, articulos y sitios que necesitamos, pero la información no para nosotros, sino para aquellos a quienes nos debemos, no puede ser acallada, ni en España ni en Argentina. Mientras los grandes medios de comunicación se ven cada vez más obligados a tener presencia en la web, la propia gente confia aún más en aquellos blogs que ofrecen seriedad. Sitios sobre medicamentos como Hemos leido, o el Supositorio, resultan más confiables que la propia FDA. Pediatria Basada en la Evidencia es hoy un blog donde se puede leer el trabajo seguramente más serio que  hay sobre la pandemia de gripe en el mundo. El movimiento de Gripe y Calma, unio decenas de blogers en pos de la verguenza que la propia OMS y los gobiernos alientan con sus campañas  mediáticas que aterrorizan contra la pandemia más inocua de nuestra historia. Aunque también la pandemia de pánico mas irracional que vivimos. Lo mismo vale para esto que se puede leer en el blog de Maria: o Biblioteca Medica Virtual. Y que reproduzco sin ningun agregado. Y por cierto, la era de la inquisicion, ya pasó hace un tiempo largo.


En defensa de los derechos fundamentales de Internet.

3 Diciembre 2009 <!–bibliovirtual–>

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”.
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía Sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que…
1.- Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial – un organismo dependiente del ministerio de Cultura -, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
3.- La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
4.- La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
5.- Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
6.- Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
7.- Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
8.- Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
9.- Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
10.- En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.
Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet.

Como la Web 2.0 esta cambiando la medicina


How web 2.0 is changing medicine

From: maxedmond, 2 years ago

A presentation at the 2007 Emerging Trends in Scholarly Publishing seminar, National Press Club, Washington, D.C.
Dean Giustini
UBC Biomedical Branch Librarian
Vancouver General Hospital
April 12th, 2007

SlideShare Link

Como la Web 2.0 esta cambiando la medicina


How web 2.0 is changing medicine

From: maxedmond, 2 years ago

A presentation at the 2007 Emerging Trends in Scholarly Publishing seminar, National Press Club, Washington, D.C.
Dean Giustini
UBC Biomedical Branch Librarian
Vancouver General Hospital
April 12th, 2007

SlideShare Link

Hoax


A proposito de un mail que llego a la lista Medfam Argentina, Jorge Berstein da una explicación muy clara de lo que se trata un hoax, muchos de nosotros recibimos varios de estos mails por dia o por semana, copio textualmente a Jorge B. que lo ha explicado mas claramente:

hoax ( “Un hoax (en inglés: engaño, bulo, mofa) es un
intento de hacer creer a un grupo de personas que algo falso es real.
En el idioma español el término se popularizó principalmente al
referirse a engaños masivos por medios electrónicos especialmente
Internet.” en http://es.wikipedia.org/wiki/Hoax)
Pudo haber sido cierto hace varios años cuando empezo a circular por
primera vez. Pero cada tanto reparece en manos de un ingenuo. No por
nada los hax estan escritos de manera que no tengan fecha que permita
saber que es viejisimo.
Por eso, todo tipo de cadenas, anuncios masivoes, etc., estan
formalmente prohibidas en la lista. Si Ud recibe una cadena y tiene un
irrefrenable impulso por reenviarlo, recomendamos: 1) busque en
internet el texto del mail. Primero pinta parte del texto, luego lo
copia en google y se encontrara con el texto en sitios como
rompecadenas u otros (http://www.rompecadenas.com.ar/hoaxes.htm); 2)
dirijase la fuente que envio el mail o a las direcciones de referencia
para confirmar su veracidad; 3) Si aun no pudo evitarlo: mandelo solo
a los moderadores de la lista, para que evaluen su procedencia.

Muchas Gracias
Jorge

Dr. Jorge Bernstein
Coordinador de la lista medfam@fmed.uba.ar

“The Grid”, una nueva internet?


A medida que se acerca el momento del encendido del LHC (si es que no lo evitan los abogados temerosos del fin del mundo), la comunidad de buscadores del Higgs comienza a ponerse nerviosa, pero conviene recordar que ese día supondrá también el nacimiento de The Grid, una nueva red de transmisión de datos completamente revolucionaria. La historia del CERN y la de Internet ya quedaron unidas para siempre cuando en 1989 Tim Berners Lee creó la World Wide Web, así que no sería improbable que el “día del botón rojo” estuviéramos asistiendo al nacimiento del modelo de red que vaya a sustituir a nuestra querida Internet.

"The Grid", una nueva internet?


A medida que se acerca el momento del encendido del LHC (si es que no lo evitan los abogados temerosos del fin del mundo), la comunidad de buscadores del Higgs comienza a ponerse nerviosa, pero conviene recordar que ese día supondrá también el nacimiento de The Grid, una nueva red de transmisión de datos completamente revolucionaria. La historia del CERN y la de Internet ya quedaron unidas para siempre cuando en 1989 Tim Berners Lee creó la World Wide Web, así que no sería improbable que el “día del botón rojo” estuviéramos asistiendo al nacimiento del modelo de red que vaya a sustituir a nuestra querida Internet.

It’s the Network, Stupid: Why Everything in Medicine Is Connected


The PLoS Medicine Editors

 

Citation: The PLoS Medicine Editors (2008) It’s the Network, Stupid: Why Everything in Medicine Is Connected. PLoS Med 5(3): e71 doi:10.1371/journal.pmed.0050071

Published: March 25, 2008

Copyright: © 2008 The PLoS Medicine Editors. This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License, which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

The PLoS Medicine Editors are Virginia Barbour, Jocalyn Clark, Larry Peiperl, Emma Veitch, and Gavin Yamey.

E-mail: medicine_editors@plos.org


One need look no further than Facebook to appreciate the significance and power of social networking. (Even PLoS has its own thriving Facebook community, which you can join at http://www.facebook.com/group.php?gid=2401713690.) But social networking is about more than just friends reunited; it’s a framework for understanding even the most basic of biological processes. Two papers in this month’s PLoS Medicine illustrate the insight that network theory brings to basic science, and the valuable interdisciplinarity that social network analysis can inspire.

Once the domain of social scientists—who have used social network analysis to study such diverse phenomena as kinship ties, organizational behavior, rumor spreading, and global air traffic—network theory has now entered the purview of health scientists. Network theory is concerned with mapping the links between entities, and social network analysis is the application of that theory to the social sciences. Searching for more social and environmental explanations for the obesity epidemic in America, for example, Christakis and Fowler [1] showed that obesity can spread from person to person, and that this spread depends on the nature of social ties: a person’s chance of becoming obese increased by 171% if he or she had a mutual friend who had become obese (even if they lived far away). Their risk increased by 40% if it was their sibling or spouse who became obese. Christakis and Fowler concluded that the social network is a crucial component—perhaps more so than genetics—in explaining obesity, a problem normally thought of as solely biological and behavioral.

Similarly, a major advance in stemming an outbreak of early syphilis in San Francisco was accomplished through understanding social networks. Klausner and colleagues found that the outbreak was tied to a network of sexual contacts who were meeting through Internet chat rooms [2]. The public health department was then able to initiate an electronic awareness and partner notification campaign using the same Web-based sexual network; 42% of named partners were identified and evaluated.

The observation that social relations and interdependency play a part in health is not surprising. But what network theory teaches us is that connections, even within the most complex systems, are not random (that is, they are not unpredictable). Instead, networks behave in ways that we can theorize, model, and predict.

In network analysis, the network becomes more important than the individual entity.

In its simplest form, network analysis can map ties between entities (whether elephants, humans, or genes). The same principles that allowed researchers to characterize the role of matriarchs in the social organization of the endangered African elephant species [3] also illuminated the collective dynamics fueling individual donations to the 2004 tsunami relief fund [4], and provided the techniques to model the gene network that controls T cell activation in humans [5].

But beyond identifying simple links, network analysis also helps to illustrate the structure of those ties—the nature of the relationships, the rules that govern them, and how we might predict various relationships or outcomes under various conditions. The network becomes more important than the individual entity. In this month’s PLoS Medicine paper by Lewis and colleagues [6], for example, investigating the transmission network (and its episodic nature) provides insights into HIV prevention that would not emerge from studying individual behavior.

Lewis and colleagues conducted their study because of a seeming contradiction. Genetic studies of HIV transmission networks have not corresponded well with the social contact networks revealed through interview data. The authors’ use of phylodynamics—a mix of genetics, epidemiology, and evolutionary biology—allowed a more sophisticated look. By examining and dating the genetic sequences of men attending an HIV clinic in central London, Lewis and colleagues found large clusters comprising ten or more individuals, a quarter of whom had transmitted the virus within several months of being infected. This information is valuable for understanding HIV transmission dynamics, not least because rapid transmission within clusters may result in the spread of drug-resistant strains.

Network analysis is also used in Mossong and colleagues’ study on the dynamics of influenza transmission, reported in this month’s PLoS Medicine [7]. Using paper diaries completed by over 7,000 Europeans documenting their daily physical and nonphysical contacts, Mossong and colleagues found varied mixing patterns, duration of contacts, and types of contacts. This information allowed the researchers to produce a mathematical model that suggests that 5–19-year-olds will suffer the highest burden of respiratory infection during any initial spread. Mossong and colleagues’ work illustrates how the patterning of social contacts—between and within groups, and in different social settings—and not just contact rates can influence how new emerging diseases spread. Physical exposure to an infectious agent, the authors conclude, is thus best modeled by taking into account the social network of close contacts and its patterning.

The physicist Albert-László Barabási argues in his book, Linked, that “there is a path between any two neurons in our brain, between any two companies in the world, between any two chemicals in our body. Nothing is excluded from this highly interconnected web of life” [8]. As health professionals, we might find network analysis useful in helping us describe and explain the connections in matters of health, whether they be at the cellular or population level. But we will also want to act.

Indeed, the greatest value in understanding networks lies in what they can tell us about taking action. The same insights generated from social network analysis about the spread of disease hold the key to developing effective interventions to halt that spread. The nature of social networks that drive transmission of syphilis and other sexually transmitted infections, for example, demonstrate that the Internet is an appropriate place to deliver safe sex education [9–11]. Exploiting the peer influences that feed the social network of obesity (or smoking, or substance abuse) could be a meaningful way to spread healthy behaviors. Even in diseases that appear intractable to our campaigns and controls, we might best inform policy makers and health promoters by considering: It’s the network, stupid.

References

  1. Christakis NA, Fowler JH (2007) The spread of obesity in a large social network over 32 years. N Engl J Med 357: 370–379. Find this article online
  2. Klausner JD, Wolf W, Fischer-Ponce L, Zolt I, Katz MH (2000) Tracing a syphilis outbreak through cyberspace. JAMA 284: 447–449. Find this article online
  3. McComb K, Moss C, Durant SM, Baker L, Sayialel S (2001) Matriarchs as repositories of social knowledge in African elephants. Science 292: 491–494. Find this article online
  4. Schweitzer F, Mach R (2008) The epidemics of donations: Logistic growth and power-laws. PLoS ONE 3: e1458. doi:10.1371/journal.pone.0001458.
  5. Palacios R, Goni J, Martinez-Forero I, Iranzo J, Sepulcre J, et al. (2007) A network analysis of the human t-cell activation gene network identifies jagged1 as a therapeutic target for autoimmune diseases. PLoS ONE 2: e1222. doi:10.1371/journal.pone.0001222.
  6. Lewis F, Hughes GJ, Rambaut A, Pozniak A, Leigh Brown AJ (2008) Episodic sexual transmission of HIV revealed by molecular phylodynamics. PLoS Med 5: e50. doi:10.1371/journal.pmed.0050050. Find this article online
  7. Mossong J, Hens N, Jit M, Beutels P, Auranen K, et al. (2008) Social contacts and mixing patterns relevant to the spread of infectious diseases. PLoS Med 5: e74. doi:10.1371/journal.pmed.0050074. Find this article online
  8. Barabási A-L (2003) Linked: How everything is connected to everything else and what it means New York: Plume. 304 p.
  9. Benotsch EG, Kalichman S, Cage M (2002) Men who have met sex partners via the Internet: Prevalence, predictors, and implications for HIV prevention. Arch Sex Behav 31: 177–183. Find this article online
  10. Bolding G, Davis M, Hart G, Sherr L, Elford J (2005) Gay men who look for sex on the Internet: Is there more HIV/STI risk with online partners. AIDS 19: 961–968. Find this article online
  11. Curioso WH, Blas MM, Nodell B, Alva IE, Kurth AE (2007) Opportunities for providing web-based interventions to prevent sexually transmitted infections in Peru. PLoS Med 4: e11. doi:10.1371/journal.pmed.0040011. Find this article online

It's the Network, Stupid: Why Everything in Medicine Is Connected


The PLoS Medicine Editors

 

Citation: The PLoS Medicine Editors (2008) It’s the Network, Stupid: Why Everything in Medicine Is Connected. PLoS Med 5(3): e71 doi:10.1371/journal.pmed.0050071

Published: March 25, 2008

Copyright: © 2008 The PLoS Medicine Editors. This is an open-access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution License, which permits unrestricted use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original author and source are credited.

The PLoS Medicine Editors are Virginia Barbour, Jocalyn Clark, Larry Peiperl, Emma Veitch, and Gavin Yamey.

E-mail: medicine_editors@plos.org


One need look no further than Facebook to appreciate the significance and power of social networking. (Even PLoS has its own thriving Facebook community, which you can join at http://www.facebook.com/group.php?gid=2401713690.) But social networking is about more than just friends reunited; it’s a framework for understanding even the most basic of biological processes. Two papers in this month’s PLoS Medicine illustrate the insight that network theory brings to basic science, and the valuable interdisciplinarity that social network analysis can inspire.

Once the domain of social scientists—who have used social network analysis to study such diverse phenomena as kinship ties, organizational behavior, rumor spreading, and global air traffic—network theory has now entered the purview of health scientists. Network theory is concerned with mapping the links between entities, and social network analysis is the application of that theory to the social sciences. Searching for more social and environmental explanations for the obesity epidemic in America, for example, Christakis and Fowler [1] showed that obesity can spread from person to person, and that this spread depends on the nature of social ties: a person’s chance of becoming obese increased by 171% if he or she had a mutual friend who had become obese (even if they lived far away). Their risk increased by 40% if it was their sibling or spouse who became obese. Christakis and Fowler concluded that the social network is a crucial component—perhaps more so than genetics—in explaining obesity, a problem normally thought of as solely biological and behavioral.

Similarly, a major advance in stemming an outbreak of early syphilis in San Francisco was accomplished through understanding social networks. Klausner and colleagues found that the outbreak was tied to a network of sexual contacts who were meeting through Internet chat rooms [2]. The public health department was then able to initiate an electronic awareness and partner notification campaign using the same Web-based sexual network; 42% of named partners were identified and evaluated.

The observation that social relations and interdependency play a part in health is not surprising. But what network theory teaches us is that connections, even within the most complex systems, are not random (that is, they are not unpredictable). Instead, networks behave in ways that we can theorize, model, and predict.

In network analysis, the network becomes more important than the individual entity.

In its simplest form, network analysis can map ties between entities (whether elephants, humans, or genes). The same principles that allowed researchers to characterize the role of matriarchs in the social organization of the endangered African elephant species [3] also illuminated the collective dynamics fueling individual donations to the 2004 tsunami relief fund [4], and provided the techniques to model the gene network that controls T cell activation in humans [5].

But beyond identifying simple links, network analysis also helps to illustrate the structure of those ties—the nature of the relationships, the rules that govern them, and how we might predict various relationships or outcomes under various conditions. The network becomes more important than the individual entity. In this month’s PLoS Medicine paper by Lewis and colleagues [6], for example, investigating the transmission network (and its episodic nature) provides insights into HIV prevention that would not emerge from studying individual behavior.

Lewis and colleagues conducted their study because of a seeming contradiction. Genetic studies of HIV transmission networks have not corresponded well with the social contact networks revealed through interview data. The authors’ use of phylodynamics—a mix of genetics, epidemiology, and evolutionary biology—allowed a more sophisticated look. By examining and dating the genetic sequences of men attending an HIV clinic in central London, Lewis and colleagues found large clusters comprising ten or more individuals, a quarter of whom had transmitted the virus within several months of being infected. This information is valuable for understanding HIV transmission dynamics, not least because rapid transmission within clusters may result in the spread of drug-resistant strains.

Network analysis is also used in Mossong and colleagues’ study on the dynamics of influenza transmission, reported in this month’s PLoS Medicine [7]. Using paper diaries completed by over 7,000 Europeans documenting their daily physical and nonphysical contacts, Mossong and colleagues found varied mixing patterns, duration of contacts, and types of contacts. This information allowed the researchers to produce a mathematical model that suggests that 5–19-year-olds will suffer the highest burden of respiratory infection during any initial spread. Mossong and colleagues’ work illustrates how the patterning of social contacts—between and within groups, and in different social settings—and not just contact rates can influence how new emerging diseases spread. Physical exposure to an infectious agent, the authors conclude, is thus best modeled by taking into account the social network of close contacts and its patterning.

The physicist Albert-László Barabási argues in his book, Linked, that “there is a path between any two neurons in our brain, between any two companies in the world, between any two chemicals in our body. Nothing is excluded from this highly interconnected web of life” [8]. As health professionals, we might find network analysis useful in helping us describe and explain the connections in matters of health, whether they be at the cellular or population level. But we will also want to act.

Indeed, the greatest value in understanding networks lies in what they can tell us about taking action. The same insights generated from social network analysis about the spread of disease hold the key to developing effective interventions to halt that spread. The nature of social networks that drive transmission of syphilis and other sexually transmitted infections, for example, demonstrate that the Internet is an appropriate place to deliver safe sex education [9–11]. Exploiting the peer influences that feed the social network of obesity (or smoking, or substance abuse) could be a meaningful way to spread healthy behaviors. Even in diseases that appear intractable to our campaigns and controls, we might best inform policy makers and health promoters by considering: It’s the network, stupid.

References

  1. Christakis NA, Fowler JH (2007) The spread of obesity in a large social network over 32 years. N Engl J Med 357: 370–379. Find this article online
  2. Klausner JD, Wolf W, Fischer-Ponce L, Zolt I, Katz MH (2000) Tracing a syphilis outbreak through cyberspace. JAMA 284: 447–449. Find this article online
  3. McComb K, Moss C, Durant SM, Baker L, Sayialel S (2001) Matriarchs as repositories of social knowledge in African elephants. Science 292: 491–494. Find this article online
  4. Schweitzer F, Mach R (2008) The epidemics of donations: Logistic growth and power-laws. PLoS ONE 3: e1458. doi:10.1371/journal.pone.0001458.
  5. Palacios R, Goni J, Martinez-Forero I, Iranzo J, Sepulcre J, et al. (2007) A network analysis of the human t-cell activation gene network identifies jagged1 as a therapeutic target for autoimmune diseases. PLoS ONE 2: e1222. doi:10.1371/journal.pone.0001222.
  6. Lewis F, Hughes GJ, Rambaut A, Pozniak A, Leigh Brown AJ (2008) Episodic sexual transmission of HIV revealed by molecular phylodynamics. PLoS Med 5: e50. doi:10.1371/journal.pmed.0050050. Find this article online
  7. Mossong J, Hens N, Jit M, Beutels P, Auranen K, et al. (2008) Social contacts and mixing patterns relevant to the spread of infectious diseases. PLoS Med 5: e74. doi:10.1371/journal.pmed.0050074. Find this article online
  8. Barabási A-L (2003) Linked: How everything is connected to everything else and what it means New York: Plume. 304 p.
  9. Benotsch EG, Kalichman S, Cage M (2002) Men who have met sex partners via the Internet: Prevalence, predictors, and implications for HIV prevention. Arch Sex Behav 31: 177–183. Find this article online
  10. Bolding G, Davis M, Hart G, Sherr L, Elford J (2005) Gay men who look for sex on the Internet: Is there more HIV/STI risk with online partners. AIDS 19: 961–968. Find this article online
  11. Curioso WH, Blas MM, Nodell B, Alva IE, Kurth AE (2007) Opportunities for providing web-based interventions to prevent sexually transmitted infections in Peru. PLoS Med 4: e11. doi:10.1371/journal.pmed.0040011. Find this article online

Residentes MF España


 
Vocalía de Residentes de la Sociedad Madrileña de MFYC (SMMFYC)
Vocalía de Residentes de la Sociedad Catalana de MFYC (SOCAMFIC)
Vocalía de Residentes de la Sociedad Andaluza de MFYC
Vocalía de Residentes de la Sociedad Valenciana de MFYC
Vocalía de Residentes de la Sociedad Castellano-Leonesa de MFYC
Vocalía de Residentes de la Sociedad Murciana de MFYC
Vocalía de Residentes de la Sociedad Riojana de MFYC
Vocalía de Residentes de la Sociedad Asturiana de MFYC
Vocalía de Residentes de la Sociedad Balear de MFYC
Vocalía de Residentes de la Sociedad Navarra de MFYC
Vocalía de Residentes de la Sociedad Canaria de MFYC

Sonrie Google te mira


Fuente: MSNBC

SAN FRANCISCO – Google Inc. will begin storing the medical records of a few thousand people as it tests a long-awaited health service that’s likely to raise more concerns about the volume of sensitive information entrusted to the Internet search leader.

The pilot project to be announced Thursday will involve 1,500 to 10,000 patients at the Cleveland Clinic who volunteered to an electronic transfer of their personal health records so they can be retrieved through Google’s new service, which won’t be open to the general public.

Each health profile, including information about prescriptions, allergies and medical histories, will be protected by a password that’s also required to use other Google services such as e-mail and personalized search tools.


KOMO

Google, Cleveland Clinic Partner On Personal Health Record Service
InformationWeek – 1 hour ago
Google says the system is secure, but several groups warn that entrusting health information to an e-health provider opens potential privacy risks.
Google in joint venture with Cleveland Clinic Bizjournals.com
Google Expands Into Medical Software Business eFluxMedia
New York Times – Reuters – Ars Technica – Wall Street Journal
all 332 news articles »