Trastornos afectivos posparto


Trastornos afectivos posparto
  • Baby blues o síndrome del tercer día
  • Depresión posparto sin psicosis (DPSP)
  • Depresión posparto con psicosis (DPCP)
  • Depresión postaborto
  • Tratamiento
  • Pronóstico: riesgos a corto y medio plazo
  • Puntos clave
  • Bibliografía

    Si bien Hipócrates en el siglo IV a. C. hizo la primera descripción de enfermedades mentales asociadas al posparto, no fue hasta la cuarta edición del Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV) el momento en que la psiquiatría actual le dio cabida a esta asociación del posparto y los cambios de ánimo.

  • En el DSM-IV-TR, el inicio posparto se aplica a los trastornos que se manifiestan durante las 4 semanas posteriores al parto. Abarcando este especificador a episodios depresivo mayor, maníaco o mixto, en el trastorno bipolar de tipo I o de tipo II o aplicable a un trastorno psicótico breve.

    Embarazo, parto y puerperio suponen una sobrecarga tanto física como emocional para la mujer. Existen numerosos estudios que evidencian el riesgo aumentado de desarrollar trastornos del estado de ánimo durante el puerperio, y fundamentalmente durente los primeros meses después del parto.

    Es de gran importancia la detección de síntomas clave en el embarazo y posparto que nos ayude a diagnosticar dichos procesos de forma precoz evitando su elevada morbimortalidad así como sus complicaciones.
    BABY BLUES O SÍNDROME DEL TERCER DÍA

    Es la alteración del estado de ánimo más frecuente en el posparto, teniendo una prevalencia del 50% al 80% de los casos. El termino blues hace referencia a un tipo de música afroamericana triste que produce nostalgia y refleja recuerdos del pasado de los músicos, el tercer día tiene relación con su aparición que suele ser entre el tercer y quinto día posparto, y tiene una duración corta de 1 a 3 semanas.

    Se caracteriza por labilidad emocional, irritabilidad, accesos de llanto y tristeza que no llegan a tener la intensidad suficiente como para precisar tratamiento farmacológico, siendo muy útil la psicoterapia de apoyo breve. En algunos estudios se ha visto que hasta el 20% de los casos de postpartum blues podría desarrollar una depresión influyendo en ello la presencia de estresores ambientales, la lactancia o la paridad.

    Dos hipótesis intentan explicar este proceso:

      1. La primera relaciona los cambios de estado de ánimo con los cambios bruscos de niveles hormonales. Además durante el embarazo se producen un bajo nivel de progesterona y de sus metabolitos sobre todo la alopregnalona. Este bajo nivel se ha asociado con la aparición de síntomas depresivos. Ambas sustancias poseen afinidad por los receptores GABA, siendo esta la razón de su efecto ansiolítico y anestésico. 2. La segunda hipótesis se fundamenta en la activación del sistema biológico mamífero que relaciona madre-hijo y que regula la oxitocina. En situaciones normales, la oxitocina potencia la conducta de apego madre-hijo, sin embargo ante situaciones de estrés, tensión emocional o pobre apoyo ambiental parece relacionarse con la aparición de síntomas depresivos.

    DEPRESIÓN POSPARTO SIN PSICOSIS (DPSP) Afecta al 10-20% de las mujeres en los primeros 6 meses posparto. Suele iniciarse antes de la sexta semana y tiene una duración de 3 a 14 meses.

    Los síntomas que presentan son:

    Alteraciones emocionales: son las más significativas, hablamos de la tristeza vital como síntoma clave para referirnos a ese sentimiento negativo, similar al que sentimos ante la pérdida de algo emocionalmente significativo en nuestra existencia. Otra manifestación es la anhedonía, término con el que nos referimos a la frialdad emocional, a esa dificultad para poder experimentar emoción alguna. La depresión es una exaltación del estado de ánimo, en sentido negativo y doloroso, de tristeza a veces inmensa.

    Alteraciones cognoscitivas: el pensamiento está enlentecido y los contenidos suelen ser monotemáticos. La culpabilidad y el autorreproche es la norma, sentimientos de infelicidad, de no ser apta como madre.

    Alteraciones conductuales: la inhibición psicomotora con expresión triste, movimientos y lenguaje lentificado que le llevan a una disminución progresiva del rendimiento y al abandono de las actividades habituales, sobre todo aquellas que requieren una iniciativa personal como el ocio manteniéndose más tiempo las actividades laborales y de casa.

    Alteraciones somáticas: son múltiples, siendo las más habituales las alteraciones del sueño (más superficial, con dificultades para su conciliación incluso aunque alguien esté cuidando al bebé, y con despertares frecuentes) y alteraciones del apetito.

    Puede estar presente la ideación suicida o ideas obsesivas que habitualmente se relacionan con la posibilidad de hacerle daño a su hijo. Las repetidas consultas al médico sobre la salud de un niño aparentemente sano nos deben hacer sospechar el diagnostico.

    No hay evidencia directa de que el desbalance hormonal cause depresión posparto (DP). Los cambios biológicos subyacentes en la «tristeza posparto» pueden llevar a la DP en un contexto de vulnerabilidad genética, estrés en el entorno o insuficiente soporte social.

    Se han identificado factores predictores y factores de riesgo de DP (tabla 1).

    Las madres solteras muy jóvenes, sin apoyo familiar, con antecedentes depresivos en la familia y en condiciones sociales y económicas precarias son población de riesgo, por lo que han de ser objeto de una atención especial en el embarazo y posparto. Continue reading Trastornos afectivos posparto