200 años de salud y enfermedad


Fuente:Veronica Vera – Factor Humano

The Joy of Stats es un documental que la BBC emitirá el 7 de diciembre donde explora las diferentes formas de recopilación y análisis de datos estadísticos y es presentado por el profesor Hans Rosling quien es reconocido mundialmente por su extraordinaria destreza en el uso de la estadística para presentarnos otras perspectivas y cambiar nuestra comprensión del desarrollo global.

En este video-adelanto del documental, explora las estadísticas de una forma que nunca antes lo ha hecho, valiéndose de la animación de realidad aumentada y manejando 120 mil números entre esperanza de vida e ingresos per cápita de 200 países, nos relata el desarrollo del mundo durante los últimos 200 años, en sólo 4 minutos. A través de esta ingeniosa visualización de datos arribamos a una interesante conclusión: el mundo en el que vivimos es radicalmente diferente al mundo que la mayoría de nosotros imaginamos.

Hans Rosling

El documental pretende dejarnos un mensaje muy valioso:

sin estadísticas estamos a la deriva en un océano de confusión, pero armados con estadísticas podemos tomar el control de nuestras vidas, controlar a nuestros gobernantes y ver el mundo tal como es realmente”.

Y el profesor Hans Ronsling también no deja su mensaje: “podemos recopilar y analizar cantidades tan enormes de datos y a una velocidad tal que el método científico en sí parece estar cambiando”.

Para entender un poco más sobre el extraordinario crecimiento y este nuevo mundo “convergente” del cual nos habla Rosling, recomiendo una reciente charla de 10 minutos que él dió en TEDxCannes, llamada “El Crecimiento de la Población Mundial” (los subtítulos en español ya están disponible)

Fuente:

Hans Rosling’s 200 Countries, 200 Years, 4 Minutes – The Joy of Stats – BBC Four

Fotografía

Links Recomendados:

The Joy of Stats trailer

GapMinder for a fact-based world view

Charlas en TED de Hans Rosling

Enfermedad, ciencia y ficcion


Autor: Juan Gervas

REALISMO Y EMPIRISMO
La mayoría de los médicos son realistas: aceptan que el  mundo es real, que existe independientemente de nosotros, y
que los objetos, estructuras y mecanismos de ese mundo son los que estimulan nuestros sentidos. El enfoque realista
impregna el pensamiento médico contemporáneo. Por el contrario, es raro encontrar a médicos empiristas que, sin negar ni afirmar la realidad del mundo, creen que los fenómenos observados son la única fuente de conocimiento.
El realismo se basa en un juicio ontológico y se ocupa de lo que existe, de la verdadera naturaleza de las cosas. El empirismo  se basa en un juicio epistemológico, acerca de lo que pueda conocerse del mundo1.
El realismo lleva a un modelo mecánico, a un concepto biológico de enfermedad: los seres humanos se consideran como
meros organismos biológicos. Se entiende la medicina como una rama más de la biología. Las enfermedades existen por sí mismas; los factores de riesgo y las «preenfermedades», también. Enfermar se concibe como una desviación del diseño de la especie, como una simple alteración biológica. La salud y la enfermedad son conceptos biológicos, y los médicos, antaño sanadores, devienen científicos.
El empirismo encaja con la medicina que cree que «no existen enfermedades sino enfermos». La salud y la enfermedad no son conceptos biológicos sino estados cambiantes mal definidos, con un enorme componente cultural y personal. Por supuesto, admite que hay un fundamento biológico, pero el empirismo entiende la ciencia de la medicina subordinada al arte de la misma. Las enfermedades y «preenfermedades», así como los factores de riesgo, no existen como tales, sino como fenómenos variables y poco definidos, observables en los pacientes como individuos únicos….texto completo en PDF

Vivir huyendo del gluten


  • El 80% de los productos manufacturados no son aptos para celiacos
  • Para las empresas, no es sencillo encontrar materias primas no contaminadas
  • La mejora en las técnicas de detección ha permitido el avance de lo ‘sin gluten’

CRISTINA G. LUCIO

MADRID.- Cuando Dolores hace la compra, no sólo piensa en encontrar productos de calidad a buen precio o en diseñar la dieta más equilibrada para la semana. Para ella, lo fundamental es conseguir que el gluten no llegue a su despensa.

Su hijo Alberto es celiaco, tiene una intolerancia permanente a esta proteína que contienen cereales como el trigo, la cebada, la avena o el centeno; por eso Dolores analiza cada producto antes de meterlo definitivamente en la cesta.

Pero librarse del gluten no es tarea fácil. Según datos de la Federación de Asociación de celiacos de España, el 80% de los productos manufacturados no son aptos para celiacos, y las etiquetas no siempre ayudan a saber si el alimento contiene la proteína o no.

La legislación española obliga a los productores a detallar en la etiqueta si el producto lleva gluten, pero esta normativa se refiere únicamente a los ingredientes que se han añadido deliberadamente y no contempla las posibles contaminaciones con gluten que pueden producirse – y muy frecuentemente- de forma no intencionada.

El Gobierno ha prometido un conjunto de ayudas específicas para los celiacos que, entre otras cosas, pretende mejorar y clarificar los etiquetados, pero, de momento, para estos enfermos, la compra sigue siendo un asunto delicado.

“Intento huir de todo lo procesado y elegir productos naturales y poco elaborados. Leo la composición y, si tengo dudas, no lo compro”, explica Dolores, que también se ayuda de la lista de alimentos aptos que, cada año, actualiza y edita la Federación de Asociaciones de celiacos de España (FACE).

Producir sin gluten

Gullón es una de las empresas españolas cuyos productos aparecen en esta lista y una de las pocas galleteras que se ha decantado por ofrecer una línea de repostería especial para celiacos, además de mantener sus productos tradicionales.

Sus responsables reconocen que, para una empresa, librarse del gluten tampoco es fácil. “Es muy complicado conseguir materias primas con menos de 10 partes por millón de gluten, que es lo que exigimos para después garantizar que el producto terminado sea apto”, explican fuentes de la compañía.

Aunque las galletas que producen se fabrican con cereales libres de gluten por naturaleza, como el arroz o el maíz, controlan cada lote, porque esas materias primas han podido contaminarse durante la molienda o, incluso, en el campo de cultivo.

También vigilan con lupa la línea de producción, para evitar cualquier problema.

Además de realizar una limpieza exhaustiva, “la primera masa de galletas sin gluten elaborada en el arranque de línea se tira por si todavía pudiera quedar algún resto de otras fabricaciones previas”. Y, para finalizar, se realiza un análisis del producto terminado antes de comercializar el lote.

Sus galletas para celiacos llevan el certificado de garantía ‘controlado por FACE’, una denominación que la Federación de Asociaciones de Celiacos de España concede a aquellas empresas que cumplen con los requisitos establecidos sobre los niveles máximos de gluten.

Hoy en día, en nuestro país llevan este sello alrededor de 40 empresas, una cifra que ha aumentado considerablemente en los últimos años.

“Al principio, al explicar que el niño era celiaco nos miraban como si fuéramos marcianos. Ahora hay bastantes sitios que conocen la enfermedad y más productos disponibles en el supermercado”, explica Dolores, que asegura haber notado un cambio en estos 10 años en los que ha convivido con la enfermedad de su hijo.

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