Informe técnico en Pediatría sobre la gripe pandémica A(H1N1)


English: Influenza cases reported per week (on...

English: Influenza cases reported per week (only new cases). Español: Casos de Influenza A (N1H1) registrados por semana en Argentina (no acumulados). (Photo credit: Wikipedia)

 Publicado originalmente en Rev Pediatria en Atención Primaria
(also in english in this link) 

Informe técnico en Pediatría sobre la gripe pandémica A(H1N1). Resumen de las recomendaciones [extracto]

 

 

 

Referencia para citar este artículo:

Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia, Asociación Española de Pediatría (AEP), Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Informe técnico en Pediatría sobre la gripe pandémica A(H1N1). Resumen de las recomendaciones [extracto]. Rev Pediatr Aten Primaria. 2009;11:485-90.

Publicado en Internet: 30/09/2009

 

Resumen:

La Asociación Española de Pediatría ha encomendado al Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia la elaboración de un informe técnico sobre la gripe pandémica en niños y adolescentes. El objetivo del informe es poner a disposición de todos los profesionales información permanentemente actualizada sobre la epidemiología, diagnóstico, medidas preventivas y tratamiento de esta enfermedad, así como establecer recomendaciones básicas en aquellos aspectos donde sea posible enunciarlas.
Este informe está realizado según un protocolo estructurado, siguiendo la metodología propuesta por la Medicina Basada en la Evidencia (MBE). Para ello se han establecido cinco capítulos, cada uno de los cuales aborda un aspecto específico de la enfermedad.
Palabras clave: Virus de la gripe A. Subtipo H1N1. Epidemiología. Prevención y control. Vacuna. Tratamiento farmacológico.

Nota:

Este artículo se publica simultáneamente con la revista electrónica Evidencias en Pediatría (EeP, http://www.aepap.org/EvidPediatr/index.htm). Los autores del presente informe declaran expresamente no haber recibido ningún tipo de subvención, relacionada con el tema desarrollado, por parte de la industria farmacéutica u otras industrias relacionadas con la salud.

 

 

Presentación

En abril de 2009 se identificaron en Estados Unidos y México los primeros casos de gripe pandémica A(H1N1). Desde entonces, esta enfermedad se ha extendido con rapidez a todo el planeta, con la consiguiente alarma al tratarse de un tipo de virus gripal nuevo y por afectar especialmente a personas jóvenes. Este último hecho ha propiciado que la gripe pandémica ocupe un lugar destacado en los medios de comunicación de prensa, radio y televisión de todo el mundo.
Ante esta situación, las principales organizaciones sanitarias mundiales y las asociaciones médicas están elaborando sus recomendaciones, dirigidas tanto a los profesionales sanitarios como a la población general.
En este contexto, la Asociación Española de Pediatría ha encomendado al Grupo de Trabajo de Pediatría Basada en la Evidencia la elaboración de un informe técnico sobre la gripe pandémica en niños y adolescentes. El objetivo del informe es poner a disposición de todos los profesionales información permanentemente actualizada sobre la epidemiología, diagnóstico, medidas preventivas y tratamiento de esta  enfermedad, así como establecer recomendaciones básicas en aquellos aspectos donde sea posible enunciarlas.
La información se actualizará periódicamente, a intervalos de dos semanas o antes, en el caso de existir información nueva que afecte a aspectos clave de la enfermedad.
Este informe está realizado según un protocolo estructurado siguiendo la metodología propuesta por la Medicina Basada en la Evidencia (MBE). Para ello se han establecido cinco capítulos, cada uno de los cuales aborda un aspecto específico de la enfermedad.
El presente texto es un extracto del documento original (www.aepap.org/ gripe.htm y http://www.aeped.es/gripe/index. htm) que incluye un resumen de las recomendaciones. Este extracto corresponde a la versión del documento actualizado a fecha de 13 de septiembre de 2009.

Autores

Grupo de trabajo del Informe técnico sobre la gripe pandémica A(H1N1); miembros pertenecientes al grupo de Pediatría Basada en la Evidencia (GT-PBE); y Asociación Española de Pediatría (AEP):

  • Pilar Aizpurua Galdeano, pediatra. Centro de Salud ABS 7 La Salut (Badalona).
  • María Aparicio Rodrigo, pediatra. Centro de Salud Entrevías. Área 1 (Madrid).
  • José Luis Aparicio Sánchez, pediatra- neonatólogo. Hospital General de Lanzarote (Canarias).
  • Antonio Bonillo Perales, pediatra. Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital Torrecárdenas (Almería).
  • José Cristóbal Buñuel Álvarez, pediatra. Centro de Salud ABS Girona- 4 (Girona).
  • M.ª Jesús Esparza Olcina, pediatra. Centro de Salud Barcelona, Área 8 (Madrid).
  • Javier González de Dios, pediatraneonatólogo. Jefe de Servicio de Pediatría. Hospital de Torrevieja (Alicante).
  • M.ª Paz González Rodríguez, pediatra. Centro de Salud Barrio del Pilar, Área 5 (Madrid).
  • Blanca Juanes de Toledo, pediatra. Centro de Salud El Espinillo, Área 11 (Madrid).
  • Carlos Ochoa Sangrador, pediatra. Hospital Virgen de la Concha (Zamora).
  • Leo Perdikidis Oliveri, pediatra. Centro de Salud Los Fresnos, Área 3 (Madrid).
  • Juan Ruiz-Canela Cáceres, pediatra. Centro de trabajo Distrito Sevilla (Sevilla).

Coordinación: José Cristóbal Buñuel Álvarez.

Resumen de las recomendaciones

Diagnóstico

1. El diagnóstico de gripe pandémica no puede efectuarse con seguridad a partir de la sintomatología clínica. En presencia de síntomas gripales resulta fundamental conocer la epidemiología local en cada momento para establecer el riesgo de infección de un paciente (grado de recomendación B; nivel de evidencia 2b).
2. El diagnóstico de infección por virus de la nueva gripe pandémica sólo puede establecerse mediante cultivo viral o técnicas de PCR. Desde el punto de vista clínico la RT-PCR es la prueba más recomendada para la confirmación diagnóstica. No parece factible el uso generalizado de estas pruebas en el curso de una epidemia, por lo que deben establecerse indicaciones por consenso basadas en nivel de riesgo (grado de recomendación B; nivel de evidencia 2b).
3. Las pruebas de diagnóstico rápido son poco sensibles para el diagnóstico de infección gripal y no permiten distinguir entre subtipos virales (gripe A estacional o pandémica). Su especificidad es suficientemente alta como para que los resultados positivos sean aceptables desde el punto de vista clínico. La confirmación diagnóstica y, en su caso, la identificación de subtipo viral requerirán el empleo de otras pruebas, cuya indicación se valorará en función del interés epidemiológico o la gravedad del caso (grado de recomendación B; nivel de evidencia 2b).
4. Se recomienda el empleo de muestras de frotis o aspirado nasofaríngeo para la realización de pruebas diagnósticas, aunque para las pruebas de diagnóstico rápido podría ser preferible el frotis (grado de recomendación B; nivel de evidencia 2b).
5. No se recomienda el uso generalizado de pruebas de diagnóstico rápido para el manejo de pacientes con sospecha de gripe. Estas pruebas podrían resultar clínicamente útiles en pacientes con alto riesgo de infección, potencialmente expuestos a procedimientos diagnósticos o terapéuticos o ingreso hospitalario, aunque no podemos estimar su coste-efectividad (grado de recomendación C; extrapolación de nivel de evidencia 2b y 3b).

Medidas físicas de prevención

6. Se recomienda cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo al toser o estornudar, evitando tocarse los ojos, la nariz y la boca (grado de recomendación B; nivel de evidencia 2b).
7. Se recomienda lavarse las manos con agua y jabón o soluciones alcohólicas después de toser, estornudar o estar en contacto y manipular material que pueda estar contagiado por virus (grado de recomendación A; nivel de evidencia 1b).
8. Se recomienda el aislamiento domiciliario del niño enfermo hasta 24 horas después de la desaparición de la fiebre (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).
9. El personal sanitario que contraiga la enfermedad debe quedarse en casa durante siete días después de iniciados los síntomas (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).
10. Los trabajadores de instituciones con personas de alto riesgo de infección como guarderías o campamentos de niños asmáticos y en personas con alto riesgo de infección grave deben quedarse en casa durante siete días después de iniciados los síntomas (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).
11. Se recomienda que las personas que cuidan de niños enfermos usen batas y guantes (grado de recomendación B; nivel de evidencia 3b).
12. Las personas que cuidan a enfermos deben permanecer el menor tiempo en contacto con el paciente y preferiblemente a más de dos metros de distancia (grado de recomendación C; nivel de evidencia 4).
13. Es recomendable la utilización, por parte del enfermo, de un pañuelo o mascarilla quirúrgica cuando se encuentre en contacto con otras personas, evitando siempre el contacto cara a cara (grado de recomendación B; nivel de evidencia 3a).
14. Las personas en contacto directo con enfermos, tanto personal sanitario como familiares o cuidadores, deben usar mascarilla quirúrgica (grado de recomendación B; nivel de evidencia 3a).
15. En el momento actual no se recomienda el cierre de centros educativos ni el retraso en el inicio del curso escolar (grado de recomendación B; nivel de evidencia 2c).
16. La lactancia materna debe mantenerse, ya que protege contra múltiples infecciones respiratorias y digestivas (grado de recomendación A; nivel de evidencia 1a).

Vacunación

17. No existen pruebas convincentes (con validez científica sólida y resultados clínicos e interés suficiente) de que las vacunas antigripales en niños puedan reducir la mortalidad, los ingresos hospitalarios, las complicaciones graves y la transmisión de la gripe en la comunidad (grado de recomendación D; nivel de evidencia 1a).
18. Se constata una diferencia pronunciada entre la eficacia y la efectividad de la vacuna antigripal (grado de recomendación D; nivel de evidencia 1a).
19. Las vacunas para la gripe son eficaces en niños mayores de dos años, pero existen pocas pruebas disponibles para los niños menores de esa edad (grado de recomendación D; nivel de evidencia 1a).
20. Se recomienda la vacunación frente a la gripe estacional tan pronto como esté disponible en los grupos considerados clásicamente como de riesgo (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).
21. No se espera que la vacuna frente a la gripe estacional proteja frente a la gripe pandémica (grado de recomendación C; nivel de evidencia 3b).
22. El inicio de la vacunación pandémica se establecerá en todas las personas > 6 meses que padezcan enfermedades crónicas, así como en las embarazadas y los trabajadores sanitarios (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).

Tratamiento con antivirales

23. No se recomienda el uso general de inhibidores de la neuraminidasa (IN) en pacientes con gripe pandémica (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).
24. En niños que no pertenecen a grupos de riesgo, no se recomienda el tratamiento con IN (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).
25. En niños pertenecientes a grupos de riesgo de complicaciones de la gripe, de forma individualizada, podrían recomendarse los IN para la profilaxis postexposición comenzando en las primeras 48 horas tras el contacto (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).
26. En niños pertenecientes a grupos de riesgo de complicaciones de la gripe, podrían utilizarse los IN para el tratamiento, valorando individualmente en cada caso la verosimilitud del diagnóstico (a ser posible casos confirmados), la enfermedad de base y el grado de afectación del paciente, comenzando el tratamiento en las primeras 48 horas del inicio de la sintomatología (grado de recomendación D; nivel de evidencia 5).
27. En los menores de un año se puede utilizar el oseltamivir (O) para el tratamiento y profilaxis postexposición de la gripe pandémica (grado de recomendación C; nivel de evidencia 4).
28. Durante el embarazo y la lactancia se pueden utilizar los IN para el tratamiento y prevención de la gripe pandémica (grado de recomendación C; nivel de evidencia 4).

Poca gripe en Africa


  • Un articulo en PLoS afirma que en este continente la gripe se confunde con otras enfermedades

El mundo.es no deja de asombrar, o quizas el mundo cientifico no deja de asombrar. Hace unos meses escribimos varias veces, que los pocos casos en Africa no se debe a que no haya gripe. Sino al hecho que los centros de vigilancia de la OMS son pocos. A esta altura ya parece poco relevante, visto que la pandemia ha alcanzado su pico en los paises que a la prensa puede importarle (que son los mismos que a la OMS y a las farmaceuticas). El trabajo de PLoS al que se hace mencion se puede acceder desde aqui.

Interesante tambien como el mismo periodico resaltó en estos dias que han muerto mas de 10 mil personas por la gripe, claro que en letras mas pequeñas aclara que por año mueren entre 250 y 500 mil personas en el mundo por esta causa. O sea que si estos numeros son ciertos, estamos hablando de un virus que seria 25 veces mas benigno que el que nos acompaño durante tantos años.

Aunque, y en personal opinion, creo que tendremos para largo con esto, ya que con tanto antiviral que se ha dado, y barbijos inutiles, el CDC reporto al menos 4 casos de mutaciones del virus, todas distintas entre ellas. Si la prensa no se entera, seguramente no habra mas pandemia. Por si acaso, la prensa se deleita con un terrorista en EE.UU. que nos hará recordar nuevamente que las guerras no pararon, aunque si la crisis financiera gracias, en parte, a la deuda que pagamos los que vivimos en esta parte del mundo.

Actualizado lunes 21/12/2009 09:07 (CET)
NURIA BAENA

MADRID.- También en cuestiones de gripe el continente africano vuelve a ser el gran olvidado. Esto es, al menos, lo que expone un ensayo publicado en la revista ‘PloS Medicine’ que sostiene que esta dolencia (en todas sus variantes) está circulando por África aunque prácticamente no se recibe información sobre el problema ni se le concede la atención necesaria.

Según este trabajo, mientras en áreas templadas la gripe despliega un patrón estacional con picos marcados en invierno (diciembre-marzo) esta enfermedad está presente todo el año en zonas tropicales y subtropicales como Brasil o Hong Kong.

La red de vigilancia de la gripe de la Organización Mundial de la Salud (WHO Flu Net en sus siglas en inglés), bien establecida en Europa o Norteamérica, proporciona de forma continua datos acerca del problema de la gripe y la propagación de sus tipos y subtipos virales. Además, la reciente amenaza de pandemia de gripe A ha provocado una monitorización activa similar en zonas del sudeste asiático y de Latinoamérica. Sin embargo, la prevalencia e incidencia de la gripe en la mayoría de los países tropicales, especialmente en África, son, en gran parte, desconocidas.

Los autores del escrito, María Yazdanbakhsh, del Departamento de Parasitología del Centro Médico de la Universidad de Leiden (Holanda) y Peter G. Kremsner, del Instituto de Medicina Tropical de la Universidad de Tübingen (Alemania), mantienen que los datos procedentes de estudios realizados de forma esporádica sugieren que la gripe es prevalente en África y tiene un impacto considerable en la morbilidad y mortalidad de este continente, pudiendo causar epidemias de forma regular. Sin embargo, la falta de vigilancia podría estar provocando que este problema esté siendo incorrectamente considerado como insignificante en el continente africano.

Como ejemplo de esta falta de atención los autores citan la actualización de la OMS en mayo de 2009 respecto a la gripe A (H1N1), que reflejaba contagios en muchos países, aunque ninguno en África. No obstante, dos informes de octubre 2009 confirmaban la existencia de casos en Sudáfrica y Kenia. Esto indica “que el virus estaba circulando en África, pero debido a la carencia de un sistema de vigilancia riguroso no fue notificado tan fácilmente”, argumentan los científicos.

En opinión de los investigadores una de las causas del problema radica en que la gripe no se distingue clínicamente de otras enfermedades infecciosas tropicales que cursan con fiebre. En este contexto destaca el papel de la malaria, a la que se atribuye la mayor parte de episodios febriles sufridos por niños. Sin embargo, tal y como denuncia el ensayo, pese a haberse observado una disminución de la incidencia de malaria en algunos países africanos, el viejo hábito de tratar la fiebre de los niños con medicamentos antimaláricos persiste y como en muchas enfermedades infecciosas la temperatura disminuye sin tratamiento la creencia errónea de que se está atajando correctamente la enfermedad continúa.

¿Una reacción distinta a la vacuna?

Además, los científicos denuncian que no exista información acerca de la eficacia de la vacuna de la gripe en África ni se haya estudiado si el sistema inmunológico de las gentes que viven en la zona tropical reaccionarían de forma similar a una inmunización que ha sido principalmente desarrollada para otras poblaciones.

Tal y como analizan los autores, las enfermedades parasitarias que devastan el continente africano y el consiguiente estado nutricional de la población podrían provocar un funcionamiento alterado del sistema inmunológico. Esta hipótesis habría sido corroborada por un reciente estudio que señaló la existencia de claras diferencias en la respuesta inmune a la vacuna en niños de entornos rurales africanos frente a otros que vivían en entornos semi-urbanos (la respuesta de los anticuerpos frente a las cepas de los virus A-H1N1 y B fue significativamente menor en los niños de un entorno rural).

“Una creciente conciencia de la presencia de enfermedades febriles comunes como la gripe es esencial para el tratamiento clínico de los pacientes. Para conseguir este fin, deben ser puestos en marcha sistemas de vigilancia apropiados en centros de investigación clínica ya existentes y bien establecidos que permitan entender la epidemiología de la gripe en África, lo que, por otra parte, puede ayudar en el proceso de toma de decisiones en lo que respecta a la vacunación de gripe en el continente y tendría un gran impacto en la salud en África”, concluyen los investigadores.