Escepticemia: Voluntades


Gonzalo Casino

La medicina vista desde Internet y pasada por el saludable filtro del escepticismo.

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Voluntades

Sobre los nuevos propósitos del año nuevo.Por si no fueran suficientes los pequeños o grandes empeños de cada día, con el cambio de año quien más quien menos se hace una lista, no necesariamente por escrito, de buenos propósitos. Los deseos de año nuevo, llámese dejar de fumar, hacer ejercicio físico, ponerse a dieta u otros más íntimos, son la prueba inequívoca de que existe el futuro –una convicción que declina con la edad– y del afán de superación. La razón de que en muchos casos estas intenciones se esfumen con el tiempo se suele atribuir a la falta de voluntad, pero esto es un argumento muy burdo para las mentes inquisitivas que quieren plantearse en términos científicos qué es eso de la voluntad y cómo se fortalece.

La fuerza de voluntad pasa por ser como un músculo, que se entrena y pone a punto como la masa muscular. Pero en realidad es algo mucho más esquivo cuando se trata de observar. La voluntad es mucho más que la atención, el poder de concentración y otras capacidades mentales fácilmente mensurables; tampoco es exactamente el autocontrol, porque tiene que ver además con la determinación, con los valores y con las intenciones, conceptos todos ellos que resultan esquivos para la neurociencia. Incluso para las técnicas de neuroimagen funcional el músculo de la voluntad resulta invisible, puesto que con estas nuevas herramientas sólo puede verse lo que tiene base anatómica o se sustenta en un paradigma bien establecido. Hay, sin embargo, investigadores que no se dan por vencidos fácilmente y se han propuesto acosar a la voluntad. El grupo de Brandon Schmeichel y Roy Baumeister cree que la fuerza de voluntad no es una metáfora y que el autocontrol está relacionado con el suministro de glucosa al cerebro, como indican en su artículo Self-control relies on glucose as a limited energy source: willpower is more than a metaphor, publicado este año en el Journal of Personality and Social Psychology. En este trabajo muestran que una conducta que exige un cierto grado de autocontrol reduce la glucosa en sangre, que este menor nivel de glucosa predice que en una tarea posterior habrá menos autocontrol y que esta menor capacidad se puede compensar con una bebida glucosada.
En otros estudios se ha relacionado también el ánimo positivo y la risa con una mayor fuerza de voluntad. Pero esto, en realidad, tampoco prueba gran cosa, del mismo modo que reconocer la necesidad de glucosa para cualquier función cerebral es casi una obviedad. La capacidad de una persona para superar obstáculos o dificultades o para cumplir con sus obligaciones, como se define la fuerza de voluntad, tiene que ver con la historia personal del individuo y sus aspiraciones. La glucosa puede ayudar y quizá la voluntad pueda reforzarse en el futuro con fármacos. Pero, hoy por hoy, la mejor manera de llevar a buen términos los nuevos propósitos es planteárselos en pequeñas dosis, a medida de las propias fuerzas y, lo que no es menos importante y más difícil de averiguar, en consonancia con lo que a uno de verdad le interesa en la vida.

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Colesteroles

05 Oct 2007

Sobre las múltiples caras de una molécula demonizada

Al colesterol le ha tocado el papel de malo en esa película sobre la salud cuyo guión lo escriben día a día y mano a mano investigadores, médicos y medios de comunicación. De poco sirve recordar que es una molécula esencial para la vida, pues tanto el papel de malo como el de bueno (piénsese, por ejemplo, en las vitaminas o los antioxidantes) parecen imprimir carácter. Aunque los guionistas diferencian un colesterol bueno de otro malo, la audiencia no está para refinamientos. Algunos creen que la cruzada contra el colesterol es desproporcionada, y llaman la atención sobre algunos estudios para revisar la consideración de una sustancia de la que todavía queda mucho por conocer.

En uno de estos estudios, publicado en la revista Pediatrics de octubre, se confirma que los niveles elevados de colesterol se asocian con un mayor riesgo de partos prematuros. Pero lo sorprendente es que los niveles bajos de colesterol también se asociaban con un mayor riesgo de partos prematuros o el nacimiento de bebés de bajo peso. De las 1.058 mujeres evaluadas, tuvieron un parto prematuro el 5% de las que tenían niveles de colesterol moderado (de 159 a 261 mg/dl) frente al 21% de las que tenían unos niveles bajos de colesterol sanguíneo (menos de 159 mg/dl). Probablemente son pocas mujeres para sacar conclusiones firmes, pero el estudio apunta que tan perjudiciales pueden ser los niveles demasiado altos como los demasiado bajos durante el embarazo, un periodo en el que este lípido es esencial para el desarrollo de la placenta y del propio bebé, incluido su cerebro. Otra investigación, publicada en el número del 31 de julio en el Journal of the American College of Cardiology, ha sacado a la luz otra sorprendente asociación epidemiológica: los bajos niveles de colesterol malo se asocian con un mayor riesgo de cáncer. Los investigadores pretendían averiguar por qué las estatinas usadas para bajar el colesterol producen algunos efectos secundarios, en especial la lesión de las células hepáticas y musculares, y se encontraron con un caso adicional de cáncer por cada 1.000 pacientes con bajos niveles de colesterol LDL, en relación con las personas con niveles de colesterol superiores. Aunque está por demostrar que la reducción del colesterol produzca cáncer, este estudio plantea al menos algunas dudas sobre el buen uso de las estatinas.

La consideración de los niveles elevados de colesterol como uno de los principales factores de riesgo cardiovascular está sobradamente demostrada y no va a cambiar por unos pocos datos. Sin embargo, estos y otros estudios similares sí deberían servir de alerta ante el encarnizamiento terapéutico para reducir los niveles de colesterol a toda costa, un objetivo que parece importante conseguir en prevención secundaria pero que en prevención primaria podría ser discutible. El colesterol, como la glucosa o cualquier otra molécula esencial para la vida, no es ni bueno ni malo si está dentro de unos parámetros. Pero las demonizaciones suelen tener efectos secundarios.